Desfallecida izquierda europea

Mafalda

 

Las noticias sobre la convulsa elección del nuevo secretario general del Partido Socialista Francés se han sucedido en estas últimas semanas, ofreciendo una imagen muy poco esperanzadora de la que debía ser una seria oposición, un sólido contrapeso a una figura de la fuerza e ubicuidad como la de Sarkozy.

 

Los medios han dado cumplida cuenta de un Congreso que culminó con un sonoro fracaso, debido a la enquistada división entre facciones. Aunque en un primer momento llegaron a enfrentarse hasta cuatro candidatos en la pugna por obtener el primer puesto del Partido Socialista Francés, la pelea final se dio entre dos mujeres: la que fue candidata a Presidenta de Francia, Sególène Royal, y la ex ministra y alcaldesa de Lille, Martine Aubry.

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Bono, siempre polémico

Millán Gómez 

 

Que sí, que no. Con José Bono nunca se sabe. Es una especie de Doctor Jekyll y Mr Hyde. Existe un Bono moderado y conciliador y su alter ego polémico, acaparador y al que le gusta más ser el centro de atención que a un niño un caramelo. 

 

La cosa es que el político manchego ha anunciado que su cargo como Presidente del Congreso de los Diputados será el último de su ya dilatada trayectoria política. Hasta aquí todo normal. Es lógico que un mandatario, tras un tiempo más o menos largo de gestión pública, decida echarse a un lado y realizar una vida alejada de los focos. El problema reside en que no es la primera vez que Bono anuncia que lo deja sino que ya sucedió hace dos años cuando dimitió al frente del Ministerio de Defensa. ¿Se trata de una retirada definitiva? No lo sabemos a ciencia cierta.

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El hundimiento

Barañain

 

“Estamos decidiendo quién va a capitanear el bote salvavidas, cuando lo importante es que se está hundiendo el barco”.  Un dirigente de IU resumía así ante un periodista (El País 25/XI/1999) el debate y las tensiones existentes en el seno de IU tras proclamar Gaspar Llamazares su decisión de postularse como sucesor de Julio Anguita (el “falangista-leninista” en ácida definición de Santiago Carrillo) al frente de la organización.

 

Nueve años después, el extravagante desarrollo del último cónclave federal de Izquierda Unida, con su asombrosa incapacidad de salir del mismo al menos con un líder común tras la renuncia de Llamazares, ha venido a confirmar hasta qué punto es irremediable el hundimiento del proyecto político que quiso representar IU en nuestro país. Tan evidente resulta que lo más llamativo del eco alcanzado por esa última asamblea federal de IU es, en mi opinión,  lo poco que ese chusco desenlace  ha sorprendido al personal. Tanto entre la opinión pública en general como entre las propias bases de la federación de izquierda. Cuando escribo esto, desconocemos aún quien y con qué propuestas liderará esa mini jaula de grillos que tan poco honor hace a su propio nombre. Pero, ¿importa ya a alguien ese detalle?

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La iniciativa de Ginebra: una ventana a la esperanza

Antesala 

Una buena parte de los ciudadanos del Israel de nuestros días nació en tierra santa. Otros lo hicieron en algún campo de refugiados, en el camino entre una Europa derruida por las bombas y la tierra prometida. Difícilmente podremos encontrar familias enteras que hayan sobrevivido a los campos de exterminio nazi. Sin embargo, o quizás por eso, los ecos del holocausto resuenan en cada rincón del país. David Grossman se refirió al Israel de los años 50, en el que nació, como un lugar de susurros, de silencios y de gentes gritando en medio de sus pesadillas. La sociedad israelí de nuestros días es un producto de este pasado terrible y de una sucesión de guerras, de atentados terroristas y de amenazas a su propia existencia, que ha dotado al carácter de los israelíes de una profunda angustia, de un estado permanente de alerta, de la sospecha de que, en cualquier descuido, algún enemigo al acecho podría abalanzarse sobre ellos para borrarles de la faz de la tierra. 

 

La mayoría de los Palestinos nacieron en algún lugar de Judea y Samaria, muchos de ellos lejos de la tierra de sus padres, en campos de refugiados, en el exilio forzado por la diáspora ocurrida tras la destrucción de sus aldeas durante el Plan Dálet. A pesar de ello, o puede ser que por eso mismo, una de sus ensoñaciones más recurrentes es el retorno a un hogar que, en muchos casos, ya no existe más que en títulos de propiedad polvorientos, guardados en el cajón de los tesoros familiares. Mahmoud Darwish definió el drama de los palestinos como el de una nación que sólo es lenguaje, un pueblo cuyo único sustrato son las brasas de la cólera. La nación palestina es el resultado de la sucesión de humillaciones ocultadas en los archivos confidenciales de la alta seguridad del Estado de Israel, de la aplicación implacable de acciones de castigo que se proclaman en consonancia con ideales de justicia, de la propia negación de su condición de pueblo durante años. Todo este padecimiento ha hecho del palestino un pueblo infinitamente paciente, que aguarda el momento en que otra justicia se abra paso en una tierra que será la de sus hijos.

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Cuando juzga la parte

Aitor Riveiro

Siempre que me cojo unos dí­as fuera del paí­s de vacaciones me pasa lo mismo: trato de desconectar de lo que sucede en España pero me resulta imposible. Al final, lo que consigo es enterarme sólo a medias de lo que sucede en mi paí­s: leo por encima la portada de los periódicos que veo en los kioskos, hago visitas rápidas a las ediciones digitales de los diarios… en resumen, me informo a golpe de titular.

Informarse a golpe de titular es peligrosí­simo. Por su propia definición, esas pocas palabras que encabezan una noticia o reportaje tienen como misión primordial llamar la atención de los lectores, engancharles para que sigan adelante. Tiene su puntito de información, por supuesto, pero, seamos sinceros, cuando un periodista titula lo hace para que éste sirva de cebo: es lo que tiene la profesión, un puntito (o puntazo) de egocentrismo.

Así­ que estando de viaje por tierras bálticas me enteré a medias de un par de noticias de gran calado. Una de ellas tremendamente importante; la otra, terriblemente impactante.

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¿Principio del final, final del principio o principio del fin?

Padre de familia

 

¿Es posible que las impresionantes subidas de las bolsas ayer al albur de los incesantes anuncios de intervenciones públicas nacionales e internacionales marquen el principio del fin de la crisis? No es imposible porque lo único claro sobre esta crisis es que nadie tiene la más remota idea de cómo va a transcurrir y dónde acabar. (La sabiduría y humildad socráticas que esta frase encierra merece seguir leyendo, especialmente si vienen acompañadas de la promesa de no recurrir al término millardo…).

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Camelos de hogaño (y III)

Andrés Gastey

 

Con esta tercera entrega me propongo concluir la serie dedicada a los camelos contemporáneos. No es que se haya agotado el muestrario, créanme. Al contrario, esta es una época de bonanza para los camelos, que florecen en un biotopo caracterizado por la general ofuscación y la carencia de certidumbres a las que aferrarnos. Proliferan los mercachifles, trapisondistas y estraperlistas de ideas y de bienes.

 

Caen algunas caretas, sí. Resulta que los genios de las altas finanzas internacionales se han revelado como toscos y conspicuos practicantes de nuestro entrañable timo del nazareno. Quien no lo supiera ya, aprende estos días en sus propias carnes y cuentas que los hombres trajeados que se dedican a actividades subversivas como el tráfico de BMWs, la tenencia de rólex, el trasiego de alijos de palos de golf o el trapicheo de tirantes son gentes de poco fiar.

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Arde la calle…

Pratxanda

Polonio: quemar fotos de cualquier persona me parece una soberana (nunca mejor dicho) gilipollez

Y a mí tambien me lo parece, e incluso podría considerarse un delito de amenazas. Pero las fotos quemadas en Girona por los chicos de las CUP eran las de la Corona, la institución, el ente y su objetivo era claramente el de criticar el sistema monárquico y el Estado español.

Arde la Calle al sol de Levante…

Como ya sabrán, han sido absueltos los 16 acusados de quemar fotos de Campechano I en solidaridad con los dos condenados primeros, Roura y Stern. Todo ha sido un malentendido, el fiscal pedía falta por desórdenes públicos y el juez pensaba que era delito de injurias. Y no sólo eso, hemos descubierto que en los juzgados españoles hay intérpretes de marroquí. Casi tantos como de suizo o austriaco. Pues sí, lo de quemar fotos reales es una gilipollez que hasta la reina Sofía ha comentado:

“Fue un disgusto para todos. ¿Preocupación? Ninguna. Era un puñadito de jóvenes en una universidad, no era masivo. Pero… no lo habíamos visto nunca. Yo les decía aquí [en la Zarzuela]: ‘Son fotos, no nos queman a nosotros… queman fotos, trozos de papel, así que ya se apagarán’. Y también les advertí, sin dármelas de profeta: ‘No me extrañaría que volviera a pasar’. Porque en todo esto, como en las caricaturas, los chistes o las críticas delante de un micrófono, lo difícil es atreverse a hacerlo por primera vez. Pero en cuanto alguien ha roto un tope… ¡ancha es Castilla!

Ahora bien para ser una gilipollez, lo cierto es que la justicia española se lo ha tomado muy en serio, porque ya llevamos 18 ciudadanos que comparecen delante de la Audiencia Nacional, la misma que juzga casos de terrorismo. No hablamos de un juzgado de provincias. Y no importa la edad del terrorista, como se demostró en el caso de Eric Bertran. Permítanme hacer demagogia, pero no deja de ser curioso tener una administración judicial que ventila tan rápidamente las injurias a la corona y sin embargo traspapela casos como el del asesino de Mari Luz. Y es que ser la continuación del Tribunal del Orden Público marca estilo y maneras. Una pregunta desde la ignorancia… ¿tienen otros paises de nuestro entorno una tribunal parecido?  Sí, una gilipollez, que nos puede llevar a reflexionar sobre el tipo de justicia que tenemos Enestepaís.

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PNV-EA: crónica de una ruptura

Millán Gómez

 

Las elecciones autonómicas vascas se celebrarán previsiblemente el próximo mes de marzo. A ellas, el Partido Nacionalista Vasco (PNV-EAJ) y Eusko Alkartasuna (EA) acudirán por separado por primera vez desde 1998. Las dos principales fuerzas del nacionalismo vasco democrático se desligan después de concurrir de forma conjunta en los comicios autonómicos de 2001 y 2005, los últimos hasta la fecha.

 

La decisión fue anunciada por la Ejecutiva Nacional de EA en línea con lo acordado en el Congreso Extraordinario de enero de 2007. Por lo tanto, era una decisión tomada desde hace prácticamente dos años. A pesar de ello, quedaba la duda de si era un paso en falso o realmente se confirmaba. Los resultados de las elecciones municipales en mayo de 2007 y las generales de marzo de 2008 podían haber modificado esa postura inicial pero, finalmente, no ha sido así. Además de la coalición conjunta al Parlamento de Gasteiz, PNV y EA se presentaron juntos a las municipales de 2003, así como a las navarras de 1999, 2003 y 2007. En las últimas elecciones forales en Navarra ambos formaron parte de la entente vasquista de Nafarroa Bai.

 

La decisión de EA llega en una situación de clara debilidad del nacionalismo vasco. Así, el PSE-EE-PSOE se encuentra en el mejor momento de su historia reciente tras ganar claramente en Euskadi en las últimas elecciones generales. Esta victoria ha resultado ser un golpe muy duro a la línea de flotación del nacionalismo vasco y del PNV en particular. Otra muestra de su debilidad es que el actual Gobierno vasco está sustentado por tres partidos y ni por esas gozan de mayoría absoluta. La necesidad imperiosa de los nacionalistas vascos por tener el poder aunque la sociedad les dé la espalda es resultado de la creencia según la cual Euskadi sólo puede estar gestionada por los buenos vascos, es decir, los nacionalistas. Bueno, y Ezker Batua (EA), que para el caso es lo mismo. En cambio, el PSE y el PP son gente extraña que lucha por algo que no merecen, según la ideología dominante.

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¡¡Mariano!!

Ignacio Sánchez-Cuenca 

 

Tras la segunda victoria consecutiva de Zapatero en las elecciones generales de marzo de 2008, el Partido Popular supo aprovecharse de la falta de reflejos del Gobierno ante los signos cada vez más evidentes de que la desaceleración económica era mucho más profunda de lo que se había previsto inicialmente. El Presidente se metió él solito en un tira y afloja absurdo con parte de la opinión pública y publicada a propósito del uso del término “crisis”. Tuviera o no razón, Zapatero parecía más preocupado por asuntos semánticos que por reaccionar ante las malas noticias económicas. Falto de una estrategia coherente, el Gobierno se dedicó a aprobar una serie deslavazada de medidas parciales que no consiguieron transmitir la sensación de un plan creíble de acción.

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