Retos

MCEC

Ahora que va a empezar agosto es un buen momento para enunciar los que yo considero son los retos más importantes a afrontar desde septiembre hasta las elecciones generales del próximo marzo. Es obvio que la lucha contra ETA seguirá siendo una cuestión fundamental. Esperemos que las fuerzas de seguridad sigan teniendo tanto tino como hasta ahora y sean capaces de impedir todas las tentativas de hacer daño de los aberchalaos. Si por el contrario los malos consiguen hacer pupa, los efectos políticos son inciertos. No está claro si el PP volvería a las andadas, a denunciar la traición de Zapatero y cómo ha resucitado a ETA con su afán por pagarle un precio político. Lo dudo aunque con esta gente nunca se sabe. Si lo hacen, se estrellarán. Porque a estas alturas ya está más que claro, sin necesidad de ningún acta, que el Gobierno no sólo no ha hecho concesiones, sino que tampoco ha bajado los brazos durante la tregua. Es más, si ETA matara y el PP se empecinara en la línea demagógica, es posible que incluso sufrieran un daño electoral serio. Porque una cosa es acusar al blando en tiempo de negociación y otra bien distinta hacerlo en tiempo de guerra. Así que tanto si ETA no consigue hacer nada como si lo hace, no creo que el PP tenga mucho que rascar.

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El Jueves, la revista secuestrada los viernes

Aitor Riveiro

Cuando parecía que la incompetencia, la estulticia y la absurdez de nuestros políticos y dirigentes era insuperable, el fiscal general del Estado y un señor que se sacó unas oposiciones el siglo pasado decidieron hace ya unos días secuestrar la tirada completa de la revista satírica ‘El Jueves’. Del Olmo estaría muy bien impartiendo justicia en la Almunia de Doñagodina (con perdón de los aragoneses) y Conde-Pumpido debería irse a su casa antes de que acabe el mes de julio. Esto ocurrió, como digo, hace ya unos días y, todavía hoy, sigo dándole vueltas: ¿qué es lo denigrante de la portada de ‘El Jueves’? Quizá el fornicio real sea tema tabú y a mí no me había llegado la circular del Ministerio de los Temas Tabú donde se anunciaba la medida. A lo mejor lo que molesta es que la postura elegida por el humorista no era todo lo decorosa que se espera de sus graciosas Altezas Reales. Puede que el hecho de sugerir que el Príncipe de Asturias no ha trabajado en su vida sea lo que ha molestado a fiscal general, nombrado por el Gobierno. O puede que la libertad de expresión en España esté al albur de que los jerifaltes vean ‘Aquí hay tomate’ en vacaciones. Vasereso.

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Cómics, pelis y otras zarandajas

Marta Marcos 

Hace unos días, aparecía reflejada en algunos medios de comunicación la polémica suscitada en torno a la reedición del cómic Tintín en el Congo, publicado originariamente en los años 30 del siglo pasado, y cuyos contenidos se consideran racistas por muchos por sacar a los nativos como gente ingenua e infantil. Su autor, Hergé, se defendió en su momento de las acusaciones de racismo, asegurando que era la visión que se tenía de los africanos a partir de la información disponible en aquella época. Las plémicas sobre lo que es correcto o no,  racista, sexista, delictivo o simplemente impertinente son el pan nuestro de cada día. La semana pasada, sin ir más lejos, un juez español, a instancias de la Fiscalía General del Estado, ordenó el secuestro judicial de los ejemplares del número de la semana de la revista El Jueves a cuenta de la portada conocida por todos, por considerar que había indicios de delito contra el heredero de la Corona, nada menos.

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La cooperación como garantía de libertad

Millán Gómez

La policía constituye el medio más eficiente, rápido y directo para acabar con la violencia como la lacra más importante del siglo XXI. A pesar de que el común de los mortales critiquemos y protestemos, en ocasiones, contra esta institución es imprescindible su existencia porque ayuda sobremanera en aportar diariamente su granito de arena en construir una sociedad más pacífica, tolerante y libre. La cooperación entre España y otros países es fundamental, muy especialmente en el caso de países vecinos y limítrofes como son Portugal o Francia. Además, hay que tener en cuenta la especial relevancia que constituye Francia en la lucha contra la organización terrorista eta. Fruto de la excelsa colaboración entre Francia y España, esta semana hemos conocido la noticia de que varios etarras han sido detenidos en territorio francés, entre ellos el jefe del aparato logístico, miembro de la ejecutiva etarra y que posiblemente fue unos de los intermediarios en las conversaciones entre eta y el Gobierno durante el alto el fuego permanente.

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Los impuestos y la redistribución de la renta

Miguel Sebastián
Universidad Complutense de Madrid
 
Nota previa. Quiero pedir disculpas a los administradores y participantes de DC por haber incumplido con la fecha prevista para la entrega de mi artículo, que era ayer. Se ha debido a causas técnicas, con problemas en el servidor de Telefónica, nada que ver conSantiago y cierra España.

En los últimos 30 años se ha producido una notable redistribución de la renta en España, medida por múltiples indicadores, entre ellos el más clásico, el Índice de Gini. Según los datos del IVIE, calculados a partir de la curva de Lorenz, dicho Índice, que cuando más cerca de cero indica una mejor distribución de la renta, pasó de 0,36 en 1973 a 0,30 en 2003. Sin duda ésta ha sido una de las numerosas contribuciones de la democracia a nuestro paí­s. Muchos pensarán que esta mejor distribución de la renta se debe al desarrollo de nuestro sistema fiscal, con las sucesivas reformas introducidas desde 1978. Nada más lejos de la realidad. Nuestro sistema fiscal no es progresivo, es decir, no es cierto que paguen una mayor proporción de su renta los que más ganan. De hecho, es proporcional o ligeramente regresivo.  La proporcionalidad significa que se paga la misma proporción de la renta, independientemente de lo que gana cada uno. Este fenómeno, común a otros paí­ses, se debe a que los impuestos indirectos son regresivos y las cotizaciones sociales básicamente proporcionales, y no se ve compensado por los impuestos directos, que son los progresivos. El tema se agrava porque estos últimos, además, presentan fuertes distorsiones que hacen que sean ex post menos progresivos de lo que fueron diseñados ex ante.

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La igualdad como objetivo

Ignacio Urquizu

Si tuviéramos que elegir un principio que distingue claramente a la izquierda de la derecha, nos quedaríamos con la igualdad. Los partidos progresistas siempre han perseguido la reducción de las desigualdades sociales, mientras que los conservadores, o no se preocupaban, o lo planteaban como un acto de caridad. Pero, ¿son todas las desigualdades injustas? Y, ¿en qué tipo de desigualdades estamos pensando? Para responder a estas preguntas tenemos que pensar primero en qué instrumentos tenemos para combatir la desigualdad. Las políticas que tratan de reducir las diferencias sociales pueden perseguir dos fines distintos: la igualdad de oportunidades y la igualdad de resultados. La primera de ellas pretende que todos los individuos tengan posibilidades similares en la vida. En cambio, la igualdad de resultados persigue que todas las personas obtengan objetivos parecidos. Quizás un ejemplo puede aclarar las diferencias. La educación tiene distintivos niveles: primaria, secundaria y superior. En los estadios más inferiores –hasta los 16 años-, las políticas progresistas siempre han buscado una igualdad de resultados. Es decir, que todo el mundo alcance un mínimo de conocimientos que permita defenderse en la vida. En cambio, el acceso a la educación superior siempre se ha planteado desde la igualdad de oportunidades: no todo el mundo tiene que acceder pero, si alguien quiere, sus características socioeconómicas no deberían de ser un impedimento.

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¡Pere, vale ya de acojonar!

MCEC

¡Qué presión! Mientras el número y la intensidad decreciente de las intervenciones en el blog me recuerdan que la mayoría de la gente ya está de vacaciones, yo tengo más trabajo en la oficina que nunca. Pero pese a estar a finales de julio, los medios de comunicación no dejan de dar noticias espectaculares: la liberación de las enfermeras búlgaras secuestradas en Libia, el apagón tercermundista de Barcelona, el auto del ínclito juez tercermundista de Murcia F. Perrín que, hace años, ya condenó a dos chicas a tres días de calabozo por “delito��? de top less, la detención de “el solitario��? de Las Rozas (ayuntamiento gobernado por el PP, subrayo), la inopinada conferencia de prensa – ¿tercermundista también? – del Director del CNI para revelar la traición de un agente doble… de hace años. O la muerte de Polanco, cuestión que Cicuta ansía trate ya algún articulista. Para colmo, sólo me queda otro artículo antes de la pausa de agosto, que conllevará la desaparición de MCEC del panel de articulistas de este ilustre blog (Por si no se entiende, el anuncio es una llamada a que los posibles fans empiecen a reclamar mi vuelta tipo Salaberría,  Landa o Polonio ¡desde ya!). Así que me enfrento al folio en blanco con la triple sensación de que a) – han pasado un montón de cosas y no se en cuál centrarme para que A verlas no critique la falta de actualidad; b) – más vale que sea bastante polémico para intentar llegar a comentarios de dos dígitos; y c) – da igual sobre lo que escriba o cómo lo escriba porque no dejo de ser un mero telonero del esperado artículo de Miguel Sebastián del jueves que, para más inri, será polémico como pocos por defender que los impuestos han fracasado en su objetivo redistributivo; chupate esa…

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El desasosiego moral (y 6): La auténtica claridad (in)moral

Permafrost 

Con el artículo de hoy me propongo concluir la serie que he ido produciendo con ritmo y fortuna desiguales. Apenas les haré soportar citas. Mi intención es exponer, a modo de epílogo, las ideas de base que animan mis comentarios previos. Como quizá alguno recuerde, en anteriores entregas he recogido ciertas máximas de los apóstoles de la claridad moral (“todos los terrorismos son iguales”, “los neocon no aceptan utilitarismos ni posibilismos”, etc…) y he tratado de confrontarlas con situaciones y casos concretos en los que tales formulaciones resultan penosamente inadecuadas para proporcionar una guía instructiva y veraz. La apreciación subyacente es obvia: creo que la realidad, especialmente la realidad política, es bastante más ‘sucia’ y suele imponer un curso de acción que deriva de una mezcla de principios, pragmatismo, oportunidad, compromisos y concesiones. Los pronunciamientos y ostentosas declaraciones que he venido exponiendo se expresan en un lenguaje binario (inmaculada pulcritud moral / relativismo nihilista) que no sirve para describir situaciones y comportamientos verosímiles. De este modo, se me ocurren al menos un par problemas básicos que plantea esta orgía retórico-onanista de autocomplacencia neocon.

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Los desplazados colombianos: las víctimas “invisibles”

Erika Fontalvo Galofre

A tan sólo una hora de Bogotá, en el municipio de Soacha, se encuentra Altos de Cazucá, hogar de decenas de miles de desplazados: hombres, mujeres y niños que viven en medio de una pobreza abrumadora, hacinados en casas de cartón y bolsas de basura, con un desempleo generalizado, sin posibilidad de educarse por la falta de escuelas y con enfermedades de todo tipo, entre ellas, desnutrición y trastornos sicológicos que difícilmente encuentran atención por la reducida presencia del Estado que carece de una política seria y sostenible para afrontar esta problemática. El drama que se vive a diario en Altos de Cazucá se repite en decenas de ciudades colombianas donde los desplazados no tienen garantizado el acceso a los derechos básicos como el trabajo, la educación y la salud. Tampoco cuentan con suficientes espacios de recreación, medios de transporte y muchas veces tienen restringidos sus derechos a la libre expresión, a la libertad de asociación y de conciencia. Por eso no es de extrañar que en muchas ocasiones ni siquiera se les garantice la vida. El conflicto, el terror, esa violencia maldita que los expulsó de sus lugares de origen los sigue acosando como una llaga que va extendiéndose por toda su piel hasta quedarse allí para siempre causando un daño irreversible. Y junto a esta dura y caótica realidad que socava las esperanzas de estos colombianos desplazados se encuentra otra verdad, tan dolorosa y cruel como el hambre, el frío y el miedo que padecen a diario: la indiferencia. Indiferencia de buena parte de un país que desconoce, se niega a reconocer o que olvida muy rápido los rostros de la tragedia que lucen los compatriotas que, con enorme frustración y desconsuelo, tienen que dejar lo poco que tienen para no ser víctimas de la infamia. Frente a esa otra Colombia que los ignora e incluso los desprecia, los desplazados resisten aferrados como antorchas que se niegan a apagarse en medio de la oscuridad más profunda.

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El sueño de una mala noche de verano

Verlitas
 
 A los Pili y Mili de la politica de alto standig, a los Pinto y Valdemoro de la oratoria, a los Pimpinela de la copla española que responden por �ngel Acebes y  Eduarzo Zaplana da gusto verlos eternamente juntos y de conversa yendo o viniendo del Congreso de los Diputados, ¿de qué hablarán dos hombres cuando no hablan de mujeres?, como diría Ansón, en España no se habla de otra cosa que de qué hablan Acebes y Zaplana cuando van o vienen del Congreso de los Diputados. Para dar respuesta solvente a cuestión de tan palpitante actualidad y más preocupante que el precio de los pisos, hemos seguido, con un micrófono oculto, a los dos citados próceres durante una jornada laboral completa, he aquí el resultado.
 
Los celebérrimos siameses del parlamentarismo hispánico abandonan la sesión vermut del Ritz con el sol de mediodía y verano cayéndoles vertical: Zaplana se atusa el nudo de la corbata, se peina el flequillo con los dedos, mira de soslayo por si hay fotógrafos y masca chicle Trident; Acebes escupe huesos de aceituna por el colmillo retorcido, tiene un palillo en la boca y camina, Acebes, pues, pertenece a la especie de los lumbreras capaces de mascar un palillo, caminar y escupir aceitunas por el colmillo retorcido, todo  a la vez, vamos, que desde su más tierna infancia tenía méritos sobrados para que  hicieran secreterio general del PP y vaya si lo hicieron.

– Tira el palillo, hombre, no seas hortera -lo increpa Zaplana-. A un padre de la Patria  le es obligado comportarse con urbanidad, expresarse con prudencia, vestir con elegancia, eliminar barriga y mirar de soslayo, a lo Bogart. Bien que me duele, pero debo confesarlo: eres un desastre -le tantea una solapa de la chaqueta-. Simple curiosidad, ¿quién te hace los trajes?
РLos compro hechos en el Corte Ingl̩s.
– Nada, tú necesitas un buen sastre. Ya te llevaré al mío. ¿Y las camisas? ¿También en el Corte Inglés?
– O en Carrefour, donde cuadre.
– Te daré la dirección de mi camisero. ¿Y la corbata?
– Oh, la corbata es de categoría suprema. Una Hermés.
– ¡Una anticualla! Te daré la dirección de mi corbatero. ¿Y los calzoncillos?
– Calvin Klein, no están mal.
– Horrorosos. No marcan paquete. Ya te daré la dirección de mi calzoncillero. Y-pellizcándole
los michelines- debes adelgazar a la mayor brebedad posible.
– Cuido la dieta, paso hambre.
– Entonces lo tuyo es defecto de fábrica. Esos quilos de más sólo se eliminan con una sobredosis de gimnasio. Mira mi cintura…, de avispa. Mira mi barriguita,  ni un gramo de grasa, compara.
– ¡Señor Zaplana, señor Zaplana!

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