¿155 de ida y vuelta?

LBNL

Casi al límite del plazo hoy el independentismo catalán investirá a Quim Torra como nuevo President. Tras interminables meses de desprecio a la estabilidad, prosperidad, gobernabilidad y autonomía de Cataluña, los indepes han designado finalmente a un “elegible” no encarcelado, no fugado y no procesado, que rápidamente incurrirá bien en ilegalidad flagrante o en cinismo absoluto si opta por no cumplir con lo prometido. Como con Puigdemont, en su papel de hacedor de reyes la CUP apoya la continuación de la “movida”, del mambo: cuánto peor, mejor. Al menos siempre han sido claros. El resto de indepes no. Esquerra fracasó estrepitosamente en las elecciones tras no haberse atrevido a liberarse del secuestro del bufón de Berlín, así que no cabía esperar demasiado de ellos más allá de sus maniobras soterradas para salir del embrollo. De PdeCat cabía esperar bastante más pero no ha sido posible. Allá ellos y la burguesía catalana que constituye su base. El Gobierno, apoyado por el PSOE, se comprometió a levantar la intervención de la autonomía en cuanto un nuevo Guvern fuera elegido. En vista del discurso de investidura de Torras cabe plantearse mantenerlo, pese a las dificultades que plantea, principalmente legales.

Porque da igual lo que declare Torra como ideario y objetivos: lo que importa a efectos legales – y el artículo 155 es una medida legal – es cómo actúe. Y aunque no estamos hablando de derecho penal, Torras es inocente de inconstitucionalidad hasta que demuestre lo contrario. Por tanto, una vez entronizado no cabe otra que restaurar la normalidad democrática en Cataluña. Sabemos que es un xenófobo anti-español y un exaltado, que dificilmente se concentrará en retomar el gobierno de Cataluña para bien de sus ciudadanos. Al contrario, es practicamente seguro que se afanará en reactivar el control de las instituciones autonómicas para mejor servicio del suicidio separatista. Pero no cabe otra que consentir para asistir a su suicidio.

Las instituciones democráticas deben estar alerta y al quite para recurrir donde corresponda – principlamente en el Tribunal Constitucional – todas y cada una de las medidas que adopte la nueva Generalitat a partir de hoy que huelan a desafío independentista. El independentismo es lícito y democrático – es necesario recordarlo – pero el cumplimiento de la ley democrática es inexcusable: no hay democracia sin ley. Por tanto, cero complejos a la hora de aplicar de nuevo el artículo 155 si fuera necesario, que ojalá no sea el caso pese a las pocas esperanzas que Torras suscita.

Nadie en Europa culpará al Gobierno por actuar de nuevo, si fuera necesario, amparado por los tribunales. Nadie en Europa – y en muchos otros lares más alejados – criticará a España por aplicar la Constitución contra una institución democrática que se salta la ley a la torera ungida por una supuesta legitimidad superior.

Ahora bien, conviene hilvanar fino y desbrozar los desafíos cuidadosamente. Así como los “castigos”. Porque estamos lidiando con cuestiones políticas y cuanto menos se judicialice la política, mejor. Los “indepes” ganaron de milagro, perdiendo apoyos, y la única solución para el “problema” catalán, es derrotarles en las urnas. Tras la borrachera del referendum la sociedad catalana ha perdido interés en el maldito “procés” y solo ansía retomar la normalidad, con su catalanismo profundo y el crisol de identidades que caracteriza a la Cataluña actual. La intervención de la autonomía no ha sido percibida como un atentado a la nación catalana sino más bien como el corolario inevitable al esperpento vivido en los dos años anteriores.

Lo único que le da alas al independentismo es el encarcelamiento de sus principales líderes y el victimismo de los fugados. Es también lo único que daña la credibilidad democrática de España allende nuestras fronteras. ¿Merecen la cárcel quienes han llevado al abismo a Cataluña? En mi opiníon, sin duda. Pero ¿es estríctamente necesario? ¿Es conveniente encarcelarles antes de que sean juzgados? ¿La prisión preventiva beneficia al constitucionalismo o le perjudica, tanto en términos electorales en Cataluña como fuera de España? No quiero ser ventajista y dejarlo en formulación interrogativa: es un craso error. Nadie porta lacitos por el 155 sino por los “mártires”.

En suma, aplicación de la ley constitucional sin dudar, contra la manipulación inconstitucional de las instituciones democráticas, en paralelo a la mayor flexibilidad posible en cuanto a la aplicación de la ley penal contra los manipuladores.

Nadie que quiera a Cataluña desearía que Torra fuera su President. Pero encarcelarle cuando lleve a cabo su programa sería una tremenda estupidez. Lo que no es óbice para destituirle sin ambages en cuanto sea necesario.

Si nuestros jueces y fiscales estuvieran aplicando la ley con algo más de flexibilidad, el independentismo estaría todavía más acabado de lo que está. Algunos de mis amigos me reprochan que jueces y fiscales no pueden sino aplicar la ley con la mayor contundencia posible. Discrepo. Como representantes de uno de los tres poderes del Estado de Montesquieu, jueces y fiscales deben aplicar la ley con responsabilidad. Y la prisión preventiva para políticos democráticamente electos no es responsible. Y no ayuda a luchar contra ellos sino todo lo contrario. ¿Se ha conseguido algo con mantener a Jonqueras en prisión los últimos seis meses? ¿Tiene sentido hacer el ridículo en el extranjero acusando de rebelión violenta a los protagonistas de un evidente delito de sedición?

Dicho lo cual, bienvenido President Torra, ojalá sea usted lo suficientemente inteligente como para evitar su cese forzoso en menos que canta un gallo.

12 pensamientos en “¿155 de ida y vuelta?

  1. Pau Molins, abogado de Santi Vila, declaró el otro día que quien mantiene en la carcel a Junqueras es Puigdemont. Torra representa también la T4 de Puigdemont para dinamitar cualquier posibilidad de diálogo con Madrid. Salvo que alguien crea que los pirómanos se dedican a apagar fuegos lo que viene es justo lo que pretende Puigdemont: cuanto peor, mejor. Más enfrentamiento.
    ::
    Hoy un partido anticapitalista de izquierda y un partido republicano supuestamente de izquierda van a votar a un xenofobo racista que coqueteó en el pasado con ideas nazis. Para la historia universal de la infamia.

  2. LBNL reparte chalecos salvavidas en los pasillos del Titanic conforme a las disposiciones generales de la marina mercante para estos casos. En popa, advierte que la orquesta interpreta un aire catalán mientras se sirven gin -tonics bien fríos con el hielo que resbala en la sobrecubierta con el cabeceo cada vez más inquietante de la nave según una queja – ya clamor – que proviene de los camarotes proletarios a los que, la verdad sea dicha , no les gusta mucho navegar.
    A LBNL le preocupa sobre todo la opinión del Foreign Office y también la del Almirantazgo , ya que lo importante es respetar los reglamentos de los naufragios, que como todos sabemos deben anteponerse a la vida de los propios pasajeros, algo banal en sí mismo.
    Incluso se recomienda que los cables que se emitan a la incipiente patrulla de los hielos disminuyan el nivel de alerta y aludan más bien al ingenioso sistema de ventilación incorporado al trasatlántico mediante el limpio roce de un iceberg en el doble casco.
    Ahora , eso sí, como las cosas pasen a mayores nos van a oír , aquí o en Estrasburgo. Pues buenos estamos , incluso con los labios morados.

  3. Kim Torra Torra Torra y “El capitá Collons”…articulo de Luis Mauri en El Periódico.

    El capità Collons era un hombre de acción. Un soldado sin uniforme. Un ultranacionalista fascinado por la virilidad fascista de los años 30, fundador de las milicias paramilitares de Estat Català. El capità Collons también tenía un nombre oficial como todo el mundo: Miquel Badia.
    Badia fue jefe de la policía de la Generalitat desde diciembre de 1933 hasta septiembre de 1934. Fue destituido por Companys tras haber ordenado a sus hombres apresar en los juzgados al fiscal que dirigía la acusación contra un amigo suyo.

    Antes de su cese, se había ganado una acreditada fama como torturador y asesino de anarquistas y sindicalistas. El periodista Víctor Alba, comunista antiestalinista del POUM, evocaba en 1998 en el Avui: “Los hombres de Badia, los escamots de un Estat Català que no tenía nada que ver con el de Macià y que inspiraba mucha desconfianza a ERC, se dedicaban no a perseguir fascistas, sino a gente de la FAI, a cenetistas y, sobre todo, a las juventudes libertarias. Los conducían a la Via Laietana, les sacaban la camisa, los ponían de cara a la pared y anunciaban que iban a matarles; desde detrás, uno disparaba por encima de las cabezas y otro, simultáneamente, lanzaba piedrecitas contra las espaldas de los detenidos. Más de uno se desmayó e incluso alguno perdió la cabeza”.

    La pistola siempre a mano
    Así se las gastaba el capità Collons, para cojones, los míos, la pistola siempre a mano. Hasta que esta debilidad suya lo llevó a la tumba. En 1936, fue asesinado a tiros junto a su hermano Josep en la calle Muntaner por un comando de la FAI.

    Este lunes, el Parlament investirá a Joaquim Torra como presidente de la Generalitat. ¿Quién es Torra, además del hombre designado por Puigdemont para guardarle el sillón presidencial en su ausencia? Torra es un abogado y editor cultivado, cuyas suaves maneras no ocultan la admiración que profesa al capità Collons y sus compinches, a quienes no ha escatimado apologías públicas.

    Este será, desde este lunes, el presidente de Catalunya. Paradojas de un tiempo turbio: Torra será coronado por los guardianes de la esencia radical de la izquierda.
    ………
    iiManda huevos!!.
    Y luego dicen que los que defendemos la legalidad constitucional nos miramos en el espejo del fascismo.

  4. Coincido con Fernando , de lejos, Iceta es el mejor parlamentario español.

  5. “La raza socialista catalana que, durante la República contó con un apoyo considerable, ha entrado en un proceso de decadencia mezclándose con la raza socialista española. La vieja y honorable raza del socialista catalán se puede dar por extinguida”.
    Este es el párrafo que Iceta ha leído de un artículo de Torra escrito en 2011.

    Este racista de libro va a presidir Cataluña en unas horas.

  6. Señorito Kim Torra Torra Torra:
    Si los jueces alemanes estraditan al caudillo Puig Devil ,movilizará a los pacificos CDR con tractores o sin tractores?
    Los Mosos de Escuadra les harán el pasillo a los manifestantes que intenten ocupar las delegaciones del gobierno,los cuarteles de la policía nacional y la guardia civil y las dependencias judiciales o serán el ariete para ocupar las intituciones del estado?
    Por cierto señorito Kim Torra Torra Torra ,si la mano que mece su cuna es encarcelado,mandará cambiar los lazos amarillos por lazos morados o por ojos a la virulé?

    Señorito Kim Torra Torra

    Los kamikazes siempre acaban con lo que defienden.

  7. Lo que cuenta Amistad Cívica sobre Miguel Badía, el fascista catalán admirado por Quim Torrá. El artículo de Vidal Folch abunda mucho sobre estos hermanos fascistas. El fascismo surge por el convencimiento de personas de la clase media y alta de que la democracia burguesa no puede evitar el advenimiento de las revoluciones anarquistas y comunistas. Actúan violentamente como hacía Badía con los anarquistas. Pero los miembros de la burguesía catalana, al ver despues del 2008 que es imparable el ascenso de la CUP, deciden como Más, Puigdemont y Torrá unirse a ellos bajo la bandera de la libertad frente al Gobierno de España con el Fake News de que la República catalana devolverá la prosperidad. Asi piensan subirse encima del carro de los CUP y amansarlos pco a poco bajo el manto de la cultura catalana.

  8. Repitámoslo una vez más, a ver si repitiéndolo acabamos de creerlo: Joaquim Torra, flamante presidente de la Generalitat, es un entusiasta de Estat Català, un partido fascista o parafascista y separatista que en los años treinta organizó milicias violentas con el fin de lanzarlas a la lucha armada; también es un entusiasta de sus líderes, en particular de los célebres hermanos Badia, dos terroristas y torturadores a quienes, como recordaba Xavier Vidal-Folch en este periódico, el señor Torra calificó como “los mejores ejemplos del independentismo”. La palabra “entusiasta” no es, como se ve, exagerada. Hace apenas cuatro años, en un artículo titulado Pioneros de la independencia y publicado en el diario El Punt Avui, el señor Torra escribía refiriéndose a Estat Català y a Nosaltres Sols!, una corriente de Estat Català nacida en torno a una red paramilitar clandestina: “Y hoy que el país ha abrazado lo que ellos defendían desde hace tantos años, me parece de justicia recordarlos y agradecerles tantos años de lucha solitaria. ¡Qué lección, qué bellísima lección!”.
    Todo lo anterior es más o menos conocido; no lo es tanto, en cambio, que el partido venerado por el señor Torra sobrevivió a la Guerra Civil y el franquismo y revivió durante la Transición. Así, la hemeroteca de la Universidad Autónoma de Barcelona conserva un cuaderno firmado por Nosaltres Sols! que, según el historiador Enric Ucelay-Da Cal, se publicó en torno a 1980. Está escrito en catalán, consta de ocho páginas mecanografiadas, se titula Fundamentos científicos del racismo y concluye de esta forma: “Por todo esto tenemos que considerar que la configuración racial catalana es más puramente blanca que la española y por tanto el catalán es superior al español en el aspecto racial”. Cambiando “alemán” por “catalán” y “español” por “judío”, estas palabras las hubiera firmado cualquier ideólogo nazi de pacotilla: ¿son ellas la lección, la bellísima lección que, según el señor Torra, debemos aprender los catalanes de sus admirados pioneros independentistas? La respuesta sólo puede ser sí, al menos a juzgar por los artículos y tuits que el señor Torra ha escrito en los últimos años y que hemos conocido con incredulidad estos últimos días, en los que los españoles aparecen sin falta como seres indeseables, candidatos a ser expulsados de Cataluña (“Aquí no cabe todo el mundo”, escribió en 2010, refiriéndose a dos socialistas catalanes con apellidos españoles).

    En su primera entrevista como candidato, el señor Torra declaró sobre esas porquerías xenófobas: “Pido disculpas si alguien las ha entendido como una ofensa”. ¡Pero, hombre de Dios, cómo se le ocurre! ¿Quién en su sano juicio consideraría una ofensa que se le califique de sucio, fascista, violento y expoliador, como hace usted en sus textos con millones de personas? Y ahora la pregunta se impone: ¿representa el señor Torra, con su xenofobia salvaje, al independentismo actual? ¿Esto es lo que había detrás del nacionalismo tolerante, transversal, abierto e integrador que el catalanismo predicaba en Cataluña y que tantos nos creímos durante años (aunque no fuéramos nacionalistas)?

    Uno entiende muy bien que el señor Puigdemont y tres o cuatro insensatos como él compartan las ideas del señor Torra, pero ¿las comparte también el PDeCAT, la antigua Convergència de Pujol y Roca y Mas? ¿Las comparten ERC y la CUP, partidos que dicen ser de izquierdas? Y, si no las comparten, ¿cómo es posible que hayan permitido con sus votos que este señor sea presidente de Cataluña? Porque no es que el señor Torra no merezca ser presidente de la Generalitat; es que no merece ser representante político de nadie, y los partidos catalanes que conservan un mínimo de cordura y dignidad hubieran debido exigir su inmediata dimisión como parlamentario. ¿Cuánto hubiera durado en su escaño un diputado de cualquier parlamento español que hubiera escrito sobre los catalanes las brutalidades que ha escrito este señor sobre los españoles y hubiera expresado hace cuatro días su entusiasmo por Falange, el equivalente español de Estat Català?

    Hasta aquí, el asco y la vergüenza; ahora viene el miedo. Porque el señor Torra ha prometido en el Parlamento catalán hacer exactamente lo mismo que, en nombre de la democracia y sin el más mínimo respeto por la democracia, hizo su antecesor en la presidencia de la Generalitat, lo mismo que en otoño pasado llevó a Cataluña, tras el golpe desencadenado el 6 y 7 de septiembre, a vivir dos meses de locos durante los cuales el país se partió por la mitad y quedó al borde del enfrentamiento civil y la ruina económica (una ruina que algunos economistas consideran en voz baja difícil de evitar: una muerte lenta). Por supuesto, este xenófobo entusiasta de un partido fascista o parafascista y violento se halla en condiciones de cumplir su ominosa promesa, porque a partir de su toma de posesión tendrá en sus manos un cuerpo armado compuesto por 17.000 hombres, unos medios de comunicación potentísimos, un presupuesto de miles de millones de euros y todos los medios ingentes que la democracia española cedió al Gobierno autónomo catalán, además de cosas como la educación de decenas de miles de niños. Dicho lo anterior, sólo puedo añadir que me sentiría mucho más tranquilo si el presidente de la Generalitat fuera un paciente escapado del manicomio de Sant Boi con una sierra eléctrica en las manos.

    A veces la historia no se repite como comedia, según creía Marx, sino como pesadilla; es lo que está ocurriendo ahora mismo en Cataluña. El señor Torra lleva razón en una cosa: de un tiempo a esta parte, todo el nacionalismo catalán y dos millones de catalanes parecen haber abrazado las ideas que en los años treinta defendían Estat Català y Nosaltres Sols!; la mayoría de los separatistas no lo saben, claro está, pero eso explica que nuestro nuevo presidente sea el señor Torra. O dicho de otro modo: ayer tomaron el poder en Cataluña aquellos a quienes la mayor parte del nacionalismo catalán, desde los años treinta hasta hace muy poco, consideraba extremistas peligrosos, cuando no directamente descerebrados. En estas circunstancias, no sé si merece ya la pena pedir ayuda a un Gobierno español que ni siquiera ha sido capaz de explicar a la opinión pública europea qué es lo que está pasando en Cataluña; se la pido al Estado democrático, a los europeos, a los españoles y a los catalanes de buena fe —incluidos los separatistas catalanes de buena fe—: hay que parar esta pesadilla.

    Javier Cercas

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