El miedo y el voto a la derecha

David Rodríguez

En el año 2017, los profesores de Antropología Fessler, Pisor y Holbrock, publicaron en la Universidad de California un estudio que lleva por título “Political Orientation Predicts Credulity Regarding”. A partir de una muestra de 1.210 participantes, se les entregaban una serie de titulares falsos pero creíbles, algunos con buenas noticias y otros con malas. La conclusión es que las personas de ideología conservadora daban más veracidad a las noticias falsas negativas. Además, estas personas, cuya tendencia política se constataba a través de un test diseñado a tal efecto, estaban más preocupadas por el miedo y el voto a la derecha terrorismo y el crimen, eran mucho más temerosas y se mostraban proclives a soluciones más autoritarias. En palabras del psicólogo José Guillermo Fouce, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras y autor del libro “Psicología del miedo” (2015), “puestos a elegir entre seguridad e igualdad o libertad, los conservadores prefieren lo primero. Están de acuerdo en renunciar a derechos y libertades a cambio de sentirse seguros”.

No voy a entrar en los detalles psicológicos del estudio, pues hay personas más capacitadas para ello. Pero sí quiero comentar las significativas conclusiones políticas del trabajo, que ponen de manifiesto, en primer lugar, que los votantes de la derecha tienden a creer más los titulares falsos; y, en segundo término, que tienen más miedo y anteponen los elementos de seguridad a otras variables políticas como la igualdad o la libertad. El problema no radica tanto en la elección tomada, sino en el hecho de adquirirla a partir de noticias manipuladas.

En el programa de este domingo de “El objetivo”, de la Sexta, Ana Pastor entrevistó a Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona con el apoyo de Ciudadanos. Cuando le preguntó sobre su principal prioridad para la ciudad, su respuesta fue clara y de manual: “la seguridad”. No es nada nuevo. Todo el discurso realizado por el establishment político norteamericano después del 11S ha basculado alrededor de este precepto. Y el ascenso de la extrema derecha en toda Europa tiene su sustento en el miedo al que es diferente, al que viene de fuera y puede generar inseguridad para los nativos.

En todos los casos expuestos, no se duda en mentir para inculcar el miedo en la mente de los votantes más conservadores. La invasión de Iraq y la pérdida de libertades en Estados Unidos y Europa se basaron en presupuestos demostradamente falsos, como la existencia de armas de destrucción masiva por parte de Saddan Hussein. La extrema derecha europea no para de relacionar inmigración e inseguridad, por más que los datos oficiales desmienten este punto, e introducen mitos de manera constante en el imaginario de buena parte de la población, fomentando el odio y la xenofobia contra muchas personas con un origen diferente.

El tema de Barcelona es sintomático y de gran actualidad. Los medios de comunicación del poder económico catalán, con La Vanguardia a la cabeza, no paran de intentar mostrar una Barcelona insegura, responsabilizando de ello a Ada Colau, aunque las competencias en esta materia sean de los Mossos. Si alguien tiene la curiosidad de entrar en Google y teclear “inseguridad Barcelona”, aparecerán titulares de carácter casi apocalíptico acusando del problema al Ayuntamiento. Dado que el debate sobre temas sociales lo tienen perdido, la derecha no duda en manipular las noticias y ofrecer una perspectiva totalmente distorsionada de la realidad para infundir el miedo en la población y ganar votos. Tal como he comentado antes, de manual.

Repito una vez más que el problema no radica tanto en la elección de la seguridad como elemento político a mejorar, sino su absoluta adulteración por parte de la derecha. Primero, convirtiéndolo en un problema únicamente de orden público, sin atender a la acepción de la seguridad que deriva de un puesto de trabajo estable o de unos ingresos económicos conocidos. Segundo, falsificando permanente ciertas noticias para generar una exagerada sensación de inestabilidad. Tercero, aprovechándose de ciertos mecanismos psicológicos existentes en la población para orientar su voto a partir de las mentiras anteriores. Estudios como los anteriores deberían ayudarnos a desenmascarar todas estas técnicas, para que la población pueda elegir en democracia con mucha mayor libertad.

8 pensamientos en “El miedo y el voto a la derecha

  1. Menos bla bla bla y más estadística. La evolución sobre la inseguridad en Barcelona es cuantificable y los resultados del estudio servirían para conocer mejor la situación actual, y comentarla por parte del articulista, más que el estudio de los profesores, Fessler, Pisor y Holbrock.

  2. Este es el tipo de artículo que apela a la cientificidad de las conclusiones como argumento de autoridad. Pero sobre todo al hablar del decir de la derecha y , por contraste , de la izquierda.
    ¿ Dónde quedan el PCI , la DC , el PCPE , RPR , UDF , EE, … etc etc ?
    Y todo unido por una blasfemia de la democracia que repiten como bobos de baba los más bobos del orbe : ACUERDO ENTRE DIFERENTES .
    ¿ Qué significa ? Nada. Cualquiera puede ver a los diferentes y a los acordantes en su mundo privado , en sus familias. Una bobada propia del PSOE. Somos semejantes y nuestras pasiones están en resonancia. Hasta para alimentar el odio necesitamos reconocernos. Salvo invasiones , la intensidad del odio es cercana ; más odio cuanta más cercana la ofensa.
    Muy bien , pasada la tormenta , volvemos a juntarnos los griegos. Somos drama y tragedia. Pero también cultura.
    Tanto es así que no se le ha ocurrido nada mejor a una proletaria Susana que convocar , mediante autobuses , una protesta del acarreo a una conversión de investidura en una reprobación populista.
    Muy desagradable.

  3. El objetivo del artículo no era tanto tratar el tema de la seguridad en Barcelona, sino denunciar los mecanismos que utilizan los conservadores para manipular en torno a ciertos valores.
    De todos modos, el hilo que aporta Senyor G acredita de manera rotunda la manipulación que La Vanguardia (y otros) han llevado a cabo seobre el ejemplo concreto de Barcelona.

  4. Los mecanismos que utilizan los conservadores para manipular no son distintos que los usados por los de otras ideologías. El dóberman no lo inventó la derecha.

  5. En honor a la verdad , y en la parte que me toca , le pido disculpas si piensa que solo me refería a la izquierda. La manipulación es universal y no entiende la decencia mínima que nos debemos unos a otros.
    Ayer mismo , ví en Netflix “ Brexit ”( no es una buena película ) en la que se mostraba una parte de lo que denuncia.
    Yo he defendido siempre los servicios públicos ; la tv independiente financiada por el estado , nuestra televisión , que recoja las voces de los conciudadanos y de calidad ; Correos y su eficacia ; los Museos y el transporte Público. Y así con todo.

  6. Un nuevo referéndum para nuestros amigos ingleses y para nosotros ; una Europa unida ; long live europe.!

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