Que viene el coco

Carlos Hidalgo

Mientras el populista de ultraderecha Jair Bolsonaro llenaba las urnas en Brasil, Santiago Abascal llenaba la plaza de toros de Vistalegre, como Blas Piñar llenaba la de Las Ventas en tiempos.  Ahora todo el mundo sale espantado para dar recetas contra el fascismo, aunque realmente éstas consistan más en culpar a otro que en proyectos de ninguna clase. Así, opinadores de la izquierda prístina, que no tienen problemas en reír las gracias supremacistas de Torra emulando a Rosenberg, dicen que la culpa de todo es del PSOE. Opinadores de la derecha también y piden a Casado que se ponga las pilas. Petición innecesaria de todo punto, dado que Casado ya ha declarado lo mucho que le gustaría acudir en coalición con Vox a unas elecciones.  

Como hace casi un siglo, ante el surgimiento y proliferación del fascismo, la izquierda se pelea entre sí y la derecha se ofrece presta a copiar el modelo de los autoritarios.

 Sin embargo no puedo dejar de pensar en una cosa: uno de los argumentos favoritos de los fascistas es que ellos, a diferencia de los comunistas, no han sido derrotado por el colapso de sus sistemas, sino por la fuerza de las armas. Excepto en España. Mientras que casi toda Europa necesitó a Stalingrado y al desembarco de Normandía para sacudirse de encima a los nazis y Portugal la guerra de Angola, en España el régimen enfermó, murió y se descompuso a la vez que el flebítico dictador gallego (ese dictador gallego apoyado por banqueros vascos y obispos catalanes).  

España es la prueba de que el fascismo no es más viable ni más deseable, ni más beneficioso que que el comunismo. Y también de que unas fuerzas democráticas desunidas son incapaces de frenar su ascenso hasta que no es demasiado tarde. 

Y es verdad que dos tipos tan opuestos como Churchill y Stalin se aliaron para acabar con Hitler. Pero es que a uno le invadieron hasta las islas del Canal y a otro le llegaron hasta las puertas de Moscú. Es decir: cuando el enemigo estaba literalmente a las puertas y quemando gente a pleno rendimiento en sus campos de exterminio. 

Sería deseable poder afirmar sin miedo que hemos aprendido de la historia y que dos frases de los años 30 no se repetirán: “no se atreverían” y “es que mi aliado no es de fiar”.  

¿Vosotros qué creéis? ¿Cuál es vuestra receta contra el fascismo?

3 pensamientos en “Que viene el coco

  1. ¿Para que hacer preguntas fáciles pudiéndolas hacer buenas?

    Yo creo que lo mas fácil sería esquivar la dificultad del tema y ponernos a argumentar -legitimamente- que esto fascismo no es, que esto es tal y cual cosa -llámese x- y que no debemos llamar fascismo a todo etc. Así no hay que contestar.

    Yo, amparándome en el anonimato que da esto, y a lo Keynes, voy a dar dos respuestas:

    Política del palo y el marcaje férreo. Endurecimiento de las leyes contra los discurso de odio, multones y tentetieso. Encarcelamiento , cordones sanitarios , aislamiento, campañas de descredito en prensa de mirarles hasta los empastes. Hasta que se aburran. (Todo esto esperando que no haya grandes cataclismos socioeconómicos que les alimenten)

    Por absorción. Haciendo un Polonia , un Hungria o un Trump. “ya se cansaran”, “no será para tanto”, “si alimentas el Troll , el troll crece” , cuatro locuritas, tres escándalos dos portadas, agotamiento , perida de glamour y fuera.

    ..y ya está.

  2. Me ha gustado mucho eso de “opinadores de la izquierda prístina”. Intuyo que son los mismos que dijeron que Hillary y Trump eran lo mismo. Esos genios que afirmaron posteriormente que el poder moderaría a Trump. No paran de acertar estos prístinos. Algunos de ellos nos han aclarado también, ingenuos de nosotros, que lo de Cataluña hace un año fue una cosa de críos, un simple error político. Ya se sabe que lo de declarar una independencia unilateral le pasa a cualquiera. Ahora andan preocupados con las ocurrencias de Casado y Rivera sobre Cataluña. Y con VOX. Ahora.
    No creo que en España exista un peligro fascista ( al menos ese fascismo que algunos padecimos) pero sí creo que existe un riesgo de involución política que empezó en Cataluña ( con el visto bueno de no pocos de los prístinos) y puede seguir con esa subasta de barbaridades que mantienen Casado y Rivera para ver quién se queda con el liderazgo de la derecha. Y junto a ellos esa izquierda reaccionaria que no hace ascos a Salvini.
    Mi receta? Respeto y defensa de la legalidad constitucional. Siempre. No veo otra.
    Y buenos alimentos, por supuesto.

  3. Coincido plenamente con Polonio en su receta de respeto y defensa de la legalidad constitucional. También en los buenos alimentos de nuestra cocina.
    Ahora bien , el articulista , en su desmedida ambición , empasta hechos y personajes tan distantes en el tiempo y en el espacio que se hace imposible un debate que termine en nuestra rabiosa actualidad. Seguro que tendremos ocasión para hacerlo.

Deja un comentario