Apuntes sobre elecciones 21-D

Lluis Camparubí

Permítanme esta vez, a falta de hilo conductor, hacer los apuntes sobre las próximas elecciones catalanas en formato de puntos no exhaustivos, algunos más de hipótesis otros más de posicionamiento.

Tema. Si bien es cierto que existirá una pulsión plebiscitaria fuerte, los términos de lo que esta pulsión dirimiría no están claros. Los independentistas una vez agotados los RUI, DUI y demás artefactos unilateralistas aún es posible que ingenien algún enmarcado binario desde el resistencialismo. Sin embargo, podría quedar parcialmente neutralizado por una emergencia del eje “soluciones”-“formarpartedelproblema”, donde el procesismo claramente queda en el bloque “problema”. Más aún cuando la falta de proyecto estratégico de los independentistas es clamorosa y permite poner sobre la mesa proyectos alternativos.

Desmovilización. La capacidad movilizadora del independentismo incansable sigue vigente, aunque es perceptible la fatiga y la desconexión de sectores adyacentes. Curiosamente sus movilizaciones se dan por descontadas, amortizadas y ya sin mucha capacidad de condicionamiento/incidencia política. El cansancio social (de los suyos por la falta de resultados, y del resto por el desastre de país que nos están dejando) es probable que lentamente contribuya al decaimiento, aunque frenado parcialmente por la cosa judicial. El otro polo también se ha movilizado, lo que definitivamente ha roto la percepción de exclusividad. De querer aparentar el todo, a visualización que son parte.

Reflujo. Políticamente, la “reculada” por parte de la mayoría del govern es evidente y espectacular. Una vez evitada (afortunadamente) la degradación “maidan”, y hecho visible el fracaso de su proyecto, el retroceso en la iniciativa política de la actual mayoría, sumado al espacio disponible para alternativas, les quita ya capacidad totalizante y hegemónica. Por lo que se convierten en un actor político más, con sus miserias exponibles.

Atmósfera. En este contexto parece probable ir hacia una atmosfera social más mezcla de Normalización checoslovaca y 69 francés que no que los independentistas sigan su supuesto crescendo movilizador. Entiéndase la comparación en el sentido de una combinación (variable por grupo) de reflujo, aceptación realista de la correlación de fuerzas, deseo social de orden, de volver a lo cotidiano y de pasar página. Por supuesto la comparación no aplica ni al carácter del estado ni para darle al procesismo carácter de actor de naturaleza progresiva derrotado. Algunas gentes ya empiezan a expresar la vivencia de no aguantar más la angustia vivencial y la ansiedad por la preocupación por los dineros sobrevenida. Sustituir lo sombrío por una voluntad de soluciones, fraternidad y normalidad democrática es lo único que puede cambiar la atmosfera gris que puede venir.

Degradación y decadencia. El coste de oportunidad de haber dedicado la cantidad de recursos y energías sociales al Procés en vez de a los grandes retos colectivos (pienso en adaptación del modelo productivo, ambiental, políticas de bienestar… pero no únicamente) es incalculable. Pero sí son tangibles los efectos degradativos en la político, en la calidad democrática, en lo convivencial y en lo económico (preocupantes los datos inmediatos pero especialmente el cambio de geografía productiva, y la desertificación del valor añadido). Un plan para revertir cada una de estas degradaciones debería ser una prioridad.

155. Una vez pasada la fase de deseo “Ni DUI ni 155”, y debido a la acción procesista haber obtenido los dos, cabe preguntarse como anular ambos y normalizar escenario. Ciertamente llegan inputs que después de las elecciones se revertirían los efectos del 155. Un 155 que se define fruto de la acción política. Pero mientras no se haya clarificado definitivamente que la amenaza de DUI ya no está ni en la chistera (cosa que ya parece de capa caída), el recurso al 155 para confrontarla es legítimo. Y mientras, planearán ambos obstruyendo soluciones. Pero no nos equivoquemos en la secuencia: es la DUI la que activa el 155. Más sosegadamente, las fuerzas del “NI DUI ni 155” con voluntad de gobierno deberán plantearse alguna pregunta incómoda, no como ejercicio académico si no como pregunta que está presente en la sociedad y a la que no se ha dado respuesta. ¿Cuál era la alternativa al 155 para frenar el unilateralismo? Parece lógico que el con el Estado viéndolas venir y en plan espectador el independentismo no habría parado en su carrera de ir (sin legitimidad) destrozando la legalidad. 

Presos. Existe cierto consenso que la prisión provisional preventiva es desproporcionada. Además de políticamente (también para el gobierno estatal) contraproducente (cosas de la autonomía de la justicia). Ciertas informaciones apuntan a que esto podría solucionarse en breve, lo que sin duda contribuiría a unas elecciones sin tanta emocionalidad irresponsabilizante. La paradoja es que la discusión de la prisión preventiva y el delito de rebelión está escondiendo lo que sí debería seguir en manos de la justicia: que los miembros del govern (principalmente pero no en exclusiva) presuntamente han malversado y han hecho una intentona (entre fallida y neutralizada) de petarse/dinamitar el Estatut y la Constitución. Ambas cosas bastante evidentes y que, con naturalidad, cuando acabe su juicio, harían razonable las consecuencias judiciales y deseable un alejamiento de la esfera pública de los responsables. Es saludable distinguir que en la “cuestión catalana” hay un componente político, pero también uno judicial y que no es honesto enmascarar uno con el otro, en ningún sentido. Al final, de una supuesta judicialización de la política, acabaremos en petición de politización de la justicia vía solicitud de indulto.

Balance de gestión y asunción de responsabilidades. La actual mayoría ejecutiva debe pues responder de sus acciones frente a la justicia. Pero también políticamente frente a la sociedad. El mecanismo es ciertamente en las elecciones, donde debería rendir cuentas de su gestión y del desastre que ha generado. Pensar en habilitar como sociedad una discusión pública de lo qué han hecho. Para que la gestión de los responsables no quede impune políticamente, pero más importante, para que no vuelva a suceder algo similar.

Alianzas. Generalmente es comprensible cierto margen discrecional para que los partidos configuren alianzas post-electorales en función de los resultados (aunque la política de alianzas debería ser algo estratégico, explicitarla demasiado a veces encorseta en exceso). Sin embargo, para esta convocatoria es uno de los temas claves y que a medida que se vaya acercando el 21-D es previsible que sea más relevante. La pregunta “¿qué se hará con mi voto, a qué mayoría posible contribuirá?” es esencial responderla y concretarla lo más posible, tanto en positivo (posibles configuraciones) como en negativo (rechazo de otras alternativas). Es un elemento clave especialmente para los actores del tercer espacio (PSC y Comuns). A mi entender debería ser claro el rechazo de apoyo/acompañamiento a fórmulas frentistas. Lo que implicaría en positivo transversalidad entre al menos dos de los tres espacios políticos, siempre que sea bajo el paradigma “reforma y plurinacionalidad”. Es decir bajo hegemonía del tercer espacio. Que la hegemonía recayese en el paradigma del independentismo o en la pulsión C’s-PP lo haría tan indeseable como intransitable.

Claridad. Tradicionalmente puede ser considerado un atributo positivo la pretensión “catch-all”, la ambigüedad propositiva, o la atribución “punto de encuentro”. Pero no parece aceptable para una convocatoria como esta. Percibo una demanda creciente de exigencia de fiabilidad y claridad a las fuerzas políticas. De no aceptar más ocurrencias, astucias y quiebros tácticos. De exigir una propuesta clara sobre qué modelo de articulación territorial se propone, qué método y camino, y qué propuestas se tienen para salir de las múltiples degradaciones.

Suturar o referéndum. O coser la sociedad catalana o promover un referéndum inevitablemente confrontativo en el seno de la sociedad catalana. Ambas cosas no son posibles ni compatibles. Es evidente que un referéndum que en cualquier modalidad versase sobre la independencia no es posible. Pero tampoco deseable. Lo necesario es establecer mecanismos que reviertan la polarización social y asuman la pluralidad. Y que interioricen que el confort mayoritario está en más reconocimiento, más autogobierno y clarificación competencial. Así pues que busquen acuerdos políticos consensuales, en el interior de la sociedad catalana, y en acuerdo con el resto de España. Y evidentemente, después del acuerdo, validarlo al final vía referéndum. Plantear referéndum previo obstruye la búsqueda de solución y aumentaría la fractura interna en la sociedad catalana (sin olvidar que fórmulas multirrespuesta o multipregunta más parecidas a encuestas además colisionarían con las recomendaciones de la Comisión de Venecia).

Tercer espacio. En la anterior aportación ya hice unos Apuntes sobre el tercer espacio en Catalunya ( http://www.debatecallejero.com/apuntes-sobre-el-tercer-espacio-en-catalunya/ ) para intentar caracterizarlo en lo social, político, metodológico, y de mediación electoral. Estas características son: asunción de la pluralidad de la sociedad catalana y cierto laicismo identitario; mayor autogobierno y reconocimiento de la plurinacionalidad de España; diálogo, puentes y reforma; de matriz de izquierdas y catalanista, plural en lo interno, compartido por PSC y Comuns. Por este tercer espacio debe pasar la solución. Lógicamente existe una competición en lo interno del espacio para ver quién lo hegemoniza. Acertar en la respuesta a los puntos planteados a lo largo del artículo seguramente dará respuesta a quién será su actor principal. Sin embargo, la confrontación electoral excesiva puede generar en lo interno del espacio una ruptura de puentes que aún dificultarían más establecer enlaces transversales con los demás espacios. No dinamitarlos será pre-condición para cualquier solución de futuro.

2 pensamientos en “Apuntes sobre elecciones 21-D

  1. Enric Juliana cada vez que habla en el púlpito , en lugar de trazas de saliva emite isotopos radiactivos que contaminan en profundidad y extensión la tierra que le rodea.
    Esto de los pingüinos fue el enésimo intento artificial de construir como los imagineros medievales apariencias de angeles transidos , los que más sienten , puro dolor y conciencia ; seres políticos que son responsabilidad pura que paga sufriendo. Van de blanco exhibiendo pureza con el orgullo del alto vuelo y sin banderas. Se manifiestan con la palma del martirio gozoso porque son puro conocimiento encapsulado; no se encuentra sometidos a las torpes pasiones y , como los lirios del valle marchitan rápido.
    Al final aparecen rollizos y campechanos , con los papitos rojos entre banderas españolas , seguros de los sabores del pimentón y más seguros aún de que en esas masas , por lo general tranquilas , anida una responsabilidad antigua y seria que observa la vida con sensualidad y respeto.

  2. Gracias por el artículo. Mr Camparubi..
    A estas alturas del panorama político en Catalunya me sorprende que Pablito Churchix “El Aberchalao” aún no haya pedido la inhabilitacion de todo “el destituido” gobierno del la Generalitat,más que nada porque todo lo que han hecho durante su etapa de gobierno es considerado delito,están en busca y captura,en la carcel y con fianzas para evitar el encarcelamiento.
    Encausados hasta las trances, entran en los parámetros que Podemos puso para la regeneración política.
    Claro está, que es fácil pensar por que dicen los podémicas y els comuns que esos “presos son presos politicos”.
    Ya es evidente que para ellos es más fácil argumentar que son presos políticos, que pedirles cuentas por por todo lo que han hecho.
    En fin,la coherencia es la más cruel insatisfacción de los ponzoñososuculentos momentos históricos de la rutina anticonstitucional.
    Ejem.

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