¡FELIZ DÉCIMO CUMPLEAÑOS A DEBATE CALLEJERO!

Alguien

Tarta 10

 

El mundo se hundió esta noche con la inesperada victoria de Trump sobre Clinton en la carrera hacia la Casa Blanca y nadie sabe lo que el futuro nos depara ante semejante catástrofe.

Afortunadamente, sin embargo, el pasado nos ofrece algunas certezas: una de ellas que Debate Callejero ha conseguido sobrevivir diez años, así que tratemos de superar el mal trago del resultado de los comicios de los Estados Unidos y felicitémonos por el hecho de que hoy hace la friolera de diez años que nació Debate Callejero.

¡Una década de artículos diarios sin interrupción! Llevamos más de dos mil artículos y decenas de miles de comentarios. Pero más allá de las cifras, ¿quién iba a pensar cuando se abrió este chiringuito que una década después aquí seguiría, frecuentado por asiduos y por noveles, con aportaciones de algunos clásicos y de nuevos autores y comentaristas, en una sucesión inacabable de pseudónimos, que ejemplifican bien la importancia de los argumentos y de las ideas de quienes los exponen? Porque esa fue la norma desde el principio: debate, a pie de calle, o callejero si se prefiere, pero no barrio bajero, descartando los insultos y las descalificaciones ad personam.

Nadie gana dinero con DC.com, al contrario, pero muchos ganamos un espacio en el que se exponen teorías, saberes y opiniones variados y enriquecedores, y en ocasiones, hasta influyentes a raíz de la cantidad y calidad de los visitantes.

Lo que comenzó como un proyecto desinteresado de un grupo de amigos se ha ido transformando en un conjunto de desconocidos unidos únicamente por su interés en compartir conocimientos y opiniones, las más de las veces sobre la actualidad política, económica y social de nuestro país, pero no sólo, como atestiguan los muchos artículos sobre la actualidad internacional o sobre literatura, o filosofía, por poner sólo tres ejemplos. Y a pesar de ese desconocimiento personal entre unos y otros, se han llegado a fraguar relaciones intensas entre los participantes, unas veces amistosas y otras con fuertes enfrentamientos.

Es imposible mencionar a todas las personas que han contribuido a dar calidad a Debate Callejero, pero haré mención de algunas. Nos hemos reído mucho, con Verlitas, o con los artículos sobre el pirronismo; Permafrost nos hizo empaparnos de las teorías conspiranóicas sobre el 11M; Frans van der Broek nos escribió estupendos artículos literarios, lo mismo que Lope Agirre; y Ricardo Parellada filosóficos – por cierto, que sus artículos fueron publicados en un precioso libro “Divertimentos filosóficos”. Aquí escribieron personajes de la vida política, como Miguel Sebastián e Ignacio Urquizu, conocidos escritores o profesores como Ignacio Sánchez-Cuenca o Alberto Penadés, o periodistas como José María Calleja, Aitor Riveiro y Millán. Y cómo no mencionar al desaparecido Lezo, a Arouet, Polonio, Ceferina, Magallanes, Fernando,  Barañaín, Melinda, Jon Salaberría, PMQNQ, Sicilia –con su lema “no nos leas, únete”-, LBNL, don Cicuta o Amistad Cívica, con sus dos neuronas y su extaordinaria agudeza. Y a otros no tan antiguos, como Guridi, Julio Embid o Arthur Mulligan. O a la cuota catalana, que ha ido aumentando considerablemente a medida que transcurría el tiempo, pasando de Pratxanda como único representante –por cierto, ¿alguien sabe por dónde anda y por qué ha desaparecido del blog?-  a una representación muy numerosa cubierta por independentistas y por no independentistas: los senYores G y J, Salmerón, Sales, José Rodríguez…..

Cuando se lanzó este blog era imposible imaginar que Debate Callejero fuera a enganchar a tanta gente, autores, comentaristas y lectores por igual, pero contra todo pronóstico así ha sido. ¿Cuánto más durará? Igualmente imposible predecirlo. Al parecer, siempre hay una buena razón para seguir en la brecha, una nueva cita electoral importante para el devenir de nuestro país o del mundo, o una cuestión trascendental como la catalana, a la vuelta de la esquina.

Veremos a ver en qué medida Debate Callejero sigue siendo un instrumento atractivo para la comunidad que cotidianamente lo elige para opinar, así como para todos los que lo consultan, en ocasiones tratando de imaginar quiénes son los que se esconden tras los pseudónimos más frecuentes o polémicos.

En todo caso, Debate Callejero ha cumplido con creces su modesto objetivo inicial y se ha ganado un lugar en nuestros corazones y un modesto hueco en la opinión pública de nuestro país. Así que ¡muchas felicidades a todos los que han contribuido a ello!