“El Molinero Aullador” de Arto Paasilinna

Frans van den Broek

La literatura finlandesa no es muy conocida en el mundo hispanohablante, por varias razones, entre las que su endiablada lengua no será una de las menos importantes, además de otras de orden editorial, pero a pesar de ser un país de población pequeña (se encuentra alrededor de los cinco millones de habitantes en un territorio enorme en el contexto europeo-occidental), ha producido obras de estupenda calidad. Acaba de salir en nueva traducción una versión completa y versificada del “Kalevala”, por ejemplo, aquella obra seminal de la literatura y el nacionalismo finlandeses. Las obras de Mika Waltari, muy popular en su momento, se han traducido a los principales idiomas europeos. Pero el autor más popular de Finlandia, y acaso el más conocido fuera de sus fronteras –muy querido en Francia- es Arto Paasilinna, nacido en 1942 y todavía activo, responsable de la novela que quiero comentar en estas líneas.

Hacía tiempo que no sentía tanta empatía con un personaje novelesco como con Gunnar Huttunen, el protagonista de “El molinero aullador”. La historia que nos cuenta Paasilinna tiene lugar durante la guerra de Corea, cuya influencia se deja sentir en Finlandia por la necesidad de madera que supone y que hace ricos a algunos campesinos de la región norteña que figuran en la novela. Finlandia acaba de salir de un período de guerras ella misma, que han devastado el país y minado su población y su moral, pero como todo país europeo de entonces, se encuentra embarcada en un proceso de reconstrucción y progreso que no admite el derrotismo o la autocompasión. A un pueblito del solitario norte del país llega un misterioso personaje, Huttunen, venido del sur, y del cual se sabe poco. Decide comprar un viejo molino en desuso, para burla de los del pueblo, pues piensan que ha tirado su dinero en una ruina. Pero el emprendedor molinero lo repara y logra hacerlo funcionar. Este hecho hace felices a los pueblerinos, quienes no tendrán que alejarse ya muchos kilómetros para moler su grano, pero el excéntrico comportamiento del molinero empieza a molestarlos y a torcer su ánimo contra él.

Resulta que el molinero es dado a incomprensibles virajes de ánimo, que lo llevan del entusiasmo y el humor a la melancolía y el aislamiento. En ciertas noches de invierno, cuando pasa por sus fases depresivas, el molinero no puede evitar ponerse a aullar como un lobo, despertando a todos los perros de la región que hacen lo propio, y evitando así que los pobladores peguen un ojo. A pesar de las peticiones de algunos pobladores en el sentido de que deje de hacerlo, el molinero no puede con su genio y sigue aullando de cuando en cuando. Para colmo, sus fases alegres no son menos perturbadoras, pues entonces tiene la costumbre de representar animales con perfección teatral, para gozo de los chiquillos de los alrededores, quienes asisten fascinados a escuchar sus historias y ver sus mímicas zoológicas hasta bien entrada la noche, con lo que algunos descuidan los estudios y no pasan los exámenes. Los notables del pueblo no tardan en enemistarse con él, y deciden que lo mejor que puede hacerse es hacerlo declarar loco por el médico del pueblo y mandarlo al manicomio. Huttunen, como es natural, aunque acepta que está un poco chalado, no está dispuesto de buena gana a terminar entre locos. El enfrentamiento, por tanto, está servido.

Paasilinna ejerce la literatura con pasión narrativa antes que reflexiva, y se detiene menos en los vericuetos psicológicos de sus personajes que en sus acciones, aunque no deja de comunicarnos los pensamientos del protagonista, hasta donde sirven a su ímpetu narrativo y a la mejor delineación de su carácter. El molinero es un personaje contradictorio y entrañable, de buen corazón, aunque salido de sus  casillas por razones que no se explican, y víctima de estados mentales que lo abruman, como cuando tiene que aullar para sentirse mejor, o cuando se irrita con los pobladores por su incomprensión. Pudiera decirse de él que es una especie de anti-héroe ecologista que se toma la justicia en sus manos, si no fuera porque dicho concepto, el ecologismo, supone una concepción de la naturaleza más bien moderna, y porque los finlandeses, sospecho, jamás han dejado de estar inmersos en una noción de la naturaleza mucho más atávica de lo que podemos imaginarnos. Este es uno de los aspectos mejor logrados de todas las novelas de Paasilinnen, el hacer de la naturaleza protagonista principal de sus novelas, sin el más mínimo sentimentalismo romántico, como un trasfondo que cualquier compatriota suyo da por descontado sin necesidad de explicaciones ideológicas. Además, todas sus novelas pueden ser llamadas humorísticas, si bien no están exentas de drama y de crítica social. Su prosa es limpia y exenta de adjetivos que estorben la trama, y jamás se atora en largas descripciones o discursos. Incluso cuando incurre en la descripción del ambiente lo hace como parte de la acción: el molinero, por ejemplo, es hábil con sus manos, como la mayoría de los finlandeses, y debe reconstruir el molino, y hacerse campamentos en medio del bosque, y meterse en casas ajenas, y es contándonos sus aventuras y las de otros que la naturaleza se hace patente y respira junto con la narrativa.

El molinero, que ha perdido a su primera mujer en un incendio que ha consumido su molino, y cuyos huesos debe rastrillar de entre las cenizas para llevar al cementerio (imagen terrible y hermosa que condensa en pocas palabras el paisaje psicológico del protagonista, y la lucha con los elementos a que todo finlandés está expuesto) se enamora de una mujer del pueblo, la joven y atractiva Sanelma, encargada de difundir el conocimiento agrícola por la comarca e incitar a los pobladores a cultivar huertos para su mejor alimentación y para la recuperación de la herida patria, quien ha ido a visitarlo a su molino a este fin. El molinero, aunque extravagante y extraño, no está desprovisto de atractivo masculino, pues es alto y fornido, y de rasgos firmes y, para ella, de mirada tierna. Además, la asesora agrícola se compadece de sus sufrimientos y acaba enamorándose de él también.

Pero los hechos llevan a la colisión del molinero con la autoridad, y su carácter indomable lo lleva a incordiarse con casi todos, y termina huyendo al bosque a ocultarse, para luego ser capturado y llevado al manicomio. Las escenas con el psiquiatra del manicomio y en su celda, acompañado de gente en verdadero estado de desarreglo mental, son un alegato anti-psicológico que nos puede ahorrar la lectura de Foucault. Uno de los presos, sin embargo, no está loco, sino que ha huido de la guerra haciéndose el majara, y ha conseguido una llave con la que de cuando en cuando va al exterior a seguir con sus negocios de arrendatario y comerciante. El molinero sí ha estado en la guerra, en el frente de Carelia, pero no hay animadversión entre ellos por hechos históricos tan recientes, al contrario, se establece una amistad que termina con el molinero huyendo del manicomio e internándose en el bosque para sobrevivir hasta que la tormenta amaine. Se ve a escondidas con la asesora, se juran amor y ayuda mutua, planean hijos juntos una vez que el molinero se cure de su dolencia psíquica, conciertan citas para traerle comida y noticias. Algunas personas del pueblo, incluidos el policía y el cartero, le ayudan también, comprensivos de su situación. Las escenas del bosque y su ocultamiento de las autoridades tienen el sabor de una guerra de guerrillas en las que sólo se pegan un par de tiros para matar a unos perros que lo seguían, y son un recuerdo de un pasado ancestral que hemos olvidado por completo en nuestras sociedades, pero que los finlandeses mantienen vivo: el de la supervivencia en medio de los inmensos bosques de Finlandia, el de cazadores-recolectores haciendo frente a una naturaleza maternal y feroz al mismo tiempo. La soledad del molinero en medio de los árboles y los ríos es conmovedora, como lo es su capacidad de resistencia y su ingeniosidad para sobrevivir. Al final, no es la locura ni la naturaleza lo que lo vence, sino la traición, como casi siempre entre los hombres. El comisario, humillado por su fracaso en atraparlo, ni siquiera con la ayuda de un destacamento del ejército que ha hecho venir del norte, decide engañarlo, prometiéndole el perdón y una simple multa, sólo para atraparlo y mandarlo al manicomio de nuevo. Su destino final lo dejo al lector.

La novela, como dije, subsume varios temas que forman parte del universo narrativo de Paasilinna, a los que siempre da un giro irónico y humorístico. Quizá el público español conozca mejor las películas de Kaurismäki, con quien se puede comparar bien, por la economía de recursos narrativos, el seco humor y la irredimible melancolía de sus personajes y hasta del ambiente. Los héroes de Paasilinna viven en aquella especie de limbo que habitan quienes son miembros de una sociedad bien organizada y democrática, pero que a la vez están fuera de ella, de una u otra forma enfrentados a las normas de la autoridad civil, a la que respetan por prurito meramente estratégico, más a gusto en medio de los bosques y lagos, cazando alces o pescando tímbalos, bebiendo vodka en la cabaña de verano o mirando la nieve caer sobre el mar congelado. Son, quizá, rebeldes sin aspavientos o guía programática, a los que la soledad no asusta y que sólo quieren que los dejen en paz, aunque se pongan a aullar de puro melancólicos. Su religión –civil o metafísica- no es de iglesias o catedrales, sino de arcana libertad, dura supervivencia e inmensos bosques, más pagana que cristiana, más gruñona que consensual. No sé si esta es una imagen fiel del carácter más íntimo de los finlandeses, pero su éxito editorial en su patria me hace sospechar que así es, que a pesar de haber conseguido una sociedad democrática y próspera, ejemplar en muchos sentidos, altamente tecnologizada, lo han hecho menos por espíritu ilustrado que por simples ansias de libertad y amor a sus lagos y sus bosques, pues es la mejor manera de resguardar su independencia y conseguir que el individuo pueda quedarse tranquilo aullando en medio de los pinos y los abedules, si así lo desea, o emborrachándose en su cabaña sin mayor razón que celebrar un día más de existencia, nunca demasiado lejos de los osos y los lobos, y siempre rodeado del rumor del viento al agitar las hojas de los árboles. En este juicio soy parcial, sin embargo, pues influye en él mi amor por su gente y por su tierra, el amor por mi propia hija finlandesa, pero creo que Paasilinna –antiguo guarda forestal, capaz de armarse una cabaña con sus propias manos- no desdeciría demasiado lo que afirmo. Melancolía, humor, y libertad no serán palabras que le perturbarán demasiado al referirse a su propia obra, aunque me imagino que se encogerá de hombros al escucharlas y se irá al bosque a aullar con los lobos.

24 pensamientos en ““El Molinero Aullador” de Arto Paasilinna

  1. Tiene buena pinta la novela que hoy nos trae Frans y encaja dentro de mi afición a la narrativa que nos sumerje en la naturaleza como medio.

  2. En el canal parlamentario tambien tenemos en estos momentos al zapatero aullador que nos querrá llevar a la naturaleza por la vía de los brotes marchitados.

  3. Permitame Sr van den Broek:
    En el canal parlamentario tambien tenemos en estos momentos a Rajoyibus convertido en sirena que nos querrá llevar a la naturaleza por la vía de los hongos alucinojenos en mal estado.
    ¿Que caso haria usted de cualquier cosa que le diga hoy?–Rajoyibus dixit.

  4. ¡Elecciones generales,ya! eso es lo que dicen los gritos de sirena de Rajoyibus,despues de hablar de Ziluminatius y no ofrecer una alternativa solida a la camara.

  5. Ni lo se, y me importa poco. Sobre el discurso de CiU, PNV y CC pregunteselo a su amiguito ZP :-). Amiguito de ambos tres, se entiende, Ziluminatus para tí. Se vota algo importante? Si es por lo del Sáhara, páseme el discurso de ICV y lo firmo.

    He estado pensando lo de Sostres… Solo se entiende después de lo acontecido con Sánchez-Dragó. Sostres es un enfermo, pero además un polemista profesional. Decir que las mujeres conducen mal, que el castellano es el idioma de las criadas, que los votantes de esquerra son hijos de puta o que CiU le envia prostitutas a casa solo tiene el fin de crear polémica, audiencia y que le llamen.

    Se ha pasado de polémica, quizás. Ya se lo harán

  6. Estaremos supeditados a ¡¡La dramatica persecucion de lo obvio!!…Erkoreka dixit parafraseando a una lumbrera de esas cuyo nombre no recuerdo.

  7. Gracias Frans. He pasado un gran rato leyendo el artículo literario de hoy. Uno puede llegar a imaginarse los inmensos bosques , ríos y cascadas, así como la habilidad con que se mueven entre ellos sus escasos y solitarios habitantes. Mi único contacto con la cultura finlandesa o el país son algunas películas de Kaurismäki, efectivamente, que, aunque creo que no me habían disgustado especialmente, he encontrado tristes y con personajes más bien patéticos. El personaje de Paasilinna descrito hoy, sin embargo, no tiene nada de patético ni de triste y es, por tanto, otra cara del asunto. La descripción que hace Frans de los héroes de Paasilinna me ha recordado, sin embargo la película Stroszek del director alemán Herzog, cuyo protagonista, Bruno S., consigue huir de Alemania y llegar a Wisconsin en busca de una vida mejor. Sus dos amigos son persanajes igualmente entrañables -una ex prostituta y otro personaje, que es quien sabe guiarlos hasta Wisconsin. La descripción que hace Frans de los héroes del autor finlandés me ha recordado a los protagonistas de Stroszek:

    “Los héroes de Paasilinna viven en aquella especie de limbo que habitan quienes son miembros de una sociedad bien organizada y democrática, pero que a la vez están fuera de ella, de una u otra forma enfrentados a las normas de la autoridad civil, a la que respetan por prurito meramente estratégico, más a gusto en medio de los bosques y lagos, cazando alces o pescando tímbalos, bebiendo vodka en la cabaña de verano o mirando la nieve caer sobre el mar congelado”.

  8. Federico Mayor Zaragoza ha puesto el foco sobre la falta de movilización. ”Del silencio de los silenciados hemos pasado al silencio de los silenciosos”

  9. “Los medios de comunicación en España son medios de la clase alta. Es excepcional encontrar un empresario de la comunicación que sea progresista”. Mayor Zaragoza, como el resto de los ponentes, ha aludido varias veces a Internet como el nuevo motor de las movilizaciones y como “una oportunidad histórica” para la organización social.

  10. Muy interesante resumen de este autor y su novela. Al igual que Melinda, de Finlandia solo conozco las películas de Kaurismaki. Son extrañas, pero no aburren en absoluto. Es una cultura muy distinta. Las películas de Igmar Bergman nos muestran aspectos peculiares de la cultura sueca y me resulta mas cercana a la nuestra. Cuando por cualquier razón oigo o leo algo sobre Finlandia siempre me viene a la cabeza el himno finlandés, obra de un famoso compositor finlandés cuyo nombre se me ha olvidado. Es muy enternecedor, pero terriblemente triste. Siempre me imagino a los finlandeses cantando de pie este himno y cayendoseles las lagrimas en medio de brumas y lagos helados. Frans, eres nuestra Babelia. Gracias.

  11. Impresionante la caida del tigre celta o su transformación en un gato doméstico. Irlanda es el país que más se benefició del euro. Atrajo a muchísimas empresas norteamericanas que, sin estar muy lejos de N.Y. , al poner su sede en Dublín entraban a formar parte de la CE y del euro. A esto contribuyó mucho que la tasa del impuesto de Sociedades se puso bajísima, la mas baja de la CE. Este resurgir empresarial de un país predominantemente agrícola, les llevó a una furia constructora mayor o igual que la de España. El crecimiento de su PIB fue uno de losmas elevados de la CE. Todo con hipotecas de 2 bancos irlandeses que, despreciando el risgo que asumían, invirtieron la mayor parte de su activo en ello. Al venir la crisis, el gobierno irlandés, haciendo alarde de un keynesianismo que hubiera asustado al mismísimo Keynes, decidió AVALAR TODO EL ACTIVO HIPOTECARIO DE ESTOS 2 BANCOS. Pero los inmuebles que respaldan este activo hipotecario han ido perdiendo su valor de forma vertiginosa y valen muchísimo menos que sus hipotecas. Todo ello es ahora una deuda del gobierno irlandés. Como éste, al contrario que el gobierno español no quiso imponer medidas de austeridad para no disgustar a sus electores, ahora el gobierno irlandés se encuentra con un endeudamiento excesivo y creciente. Así, mientras el PP acusa a ZP de estar al dictado de la CE por asumir un plan de austeridad, en Irlanda el partido de la oposición critica al gobierno por no haberlo hecho a tiempo, con lo que hubiera evitado ahora estar al dictado de la CE y con un tipo de interés 3 veces mayor que el que los mercados exigen a España.

  12. Berzosa defiende que “si hay voluntad política, se puede construir un sistema económico diferente” y esta es la cuestión ¿Que otro sistema económico diferente? ¿Cual?
    en pocas palabras existe una propuesta discutible pero posible (que seguramente algunos ya conocen), que incorpora el valor del ser humano, su existencia material, al sistema económico capitalista, como respaldo de un nuevo valor económico para la subsistencia sostenible. Es decir, el Valor Humano de la persona respalda la Moneda Electrónica Estándar, especifica para su uso de compra de alimentos básicos y bienes y servicios públicos del Estado (Educación, Salud, vivienda, Justicia…), así como el capital necesario para hacer frente a los problemas para la población derivados de las guerras, la contaminación y el cambio climático, ayudando a un desarrollo sostenible, en igualdad de equivalencia de divisas.

    “Mayor Zaragoza, como el resto de los ponentes, ha aludido varias veces a Internet como el nuevo motor de las movilizaciones y como “una oportunidad histórica” para la organización social”. No hay duda que el momento histórico en el que viviemos debemos aprovecharlo.

    http://www.youtube.com/watch?v=EmSh2x1DgZg

    Esta es la solución menos mala para hacer un sistema menos malo.

  13. Gracias Magallanes: …”Como éste (el gobierno irlandés), al contrario que el gobierno español no quiso imponer medidas de austeridad para no disgustar a sus electores, ahora el gobierno irlandés se encuentra con un endeudamiento excesivo y creciente. Así, mientras el PP acusa a ZP de estar al dictado de la CE por asumir un plan de austeridad, en Irlanda el partido de la oposición critica al gobierno por no haberlo hecho a tiempo, con lo que hubiera evitado ahora estar al dictado de la CE y con un tipo de interés 3 veces mayor que el que los mercados exigen a España”.

  14. Claro, Melinda, es Sibelius. Hizo esta sinfonía cantada y los finlandeses se sintieron tan identificados con ella que lo elevaron a himno de su país. Los noruegos también veneran a Grieg. Son paises de pocos millones de habitantes que tienen pocos artistas. De ahí que acaben adorandolos.

  15. Magallanes y Melinda, según El País (7 de febrero),

    ‘El Gobierno de Irlanda se ha decantado por la medicina del ajuste duro para combatir la crisis. Desde el verano de 2008, el Gobierno del Fianna Fáil del Taoiseach (primer ministro) Brian Cowen ha aprobado una serie de ajustes presupuestarios que totalizan un recorte del gasto público de 12.000 millones de euros.’

    Lo que hicieron fue combinar ajuste económico con un aval total a los bancos, que se habían pasado muchos pueblos adquiriendo riesgos. Allí sí que están pagando justos por pecadores.

    Por otro lado lo del himno finés (gracias Frans por tu artículo) es confuso: según Wikipedia hay un ‘Finlandia’ de Sibelius, pero el himno ‘de facto’ tiene música de un tal Fredrik Pacius, alemán. Lo que no aclara Wikipedia es, cómo diría Millás, qué diablos quiere decir de facto en este caso.

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