¿Y tú de quién eres?

Aitor Riveiro

El Partido Popular ha decidido desligarse, de ‘facto’, de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en vista de que su presidente, Pedro Castro, a la sazón alcalde de Getafe y miembro del PSOE, no ha dimitido. ¿Y por qué debería de haber dimitido el regidor socialista? Las huestes populares andan muy, pero que muy molestas, después de que Castro se preguntara durante un mitin del partido “¿por qué hay tanto tonto de los cojones que aún vota a la derecha?”.

De un análisis literal de la frase no se desprende que Castro llamara “tontos de los cojones” a todos los votantes de la derecha, sino que hay mucho tonto de los cojones que aún vota a la derecha. Podría ser que el alcalde de Getafe (autoproclamada “capital del sur” de Madrid, ni más ni menos) quisiera limpiar la derecha de “tontos de los cojones”, algo muy loable por otra parte y que no sé porqué causa pavor en el PP. También es posible que Pedro Castro se queje de que los “tontos de los cojones” votan a la derecha y no a la izquierda; siendo como es político en activo tampoco es de extrañar que quiera recaudar cuantos más votantes mejor. Es incluso posible que el, aún, presidente de la FEMP, simplemente, estuviera lanzando un debate a la sociedad que él mismo no se ve capacitado para resolver.

Si hacemos caso a un principio científico muy útil, la navaja de Occam, nos daremos cuenta de que, en realidad, lo que parece, es. En mi humilde opinión, Pedro Castro llamó a los votantes de derechas “tontos de los cojones”, algo que no se puede permitir de quien ostenta no uno, sino dos cargos institucionales, entre ellos la representación de todos los municipios y provincias de España. Pedro Castro debería dimitir al frente de la FEMP, el PSOE elegir al sucesor y el PP darse por contento.

Sin embargo, en el PSOE se lanzaron desde el primer momento a defender a Castro con argumentos tanto o más peregrinos como los de dos párrafos más arriba. Esto enervó más al PP, sobre todo a los representantes del partido en Madrid que, con toda la razón del mundo, se sintieron insultados.

Pero, hete aquí que el gran hacedor de la democracia española y gran luchador antifranquista, como hemos podido saber después, que es Manuel Fraga salió en defensa de Castro y del PSOE (metafóricamente, claro) dispuesto a subir los colores de su (supuesto) partido. Don Manuel aseguró a un periodista, pocos días después del exabrupto de Castro, que habría que ponderar el peso de los partidos nacionalistas “colgándolos de algún sitio”.

El senador (elegido por el Parlamento gallego, no por los votantes) y presidente fundador del partido con más afiliados del país dijo, como en el caso de Castro, lo que dijo. Ni más, ni menos. Esperábamos del PP, por coherencia, el cese fulminante de tan magna figura. ¡Cá! Y debería dimitir, máxime cuando ocupa un cargo en la cámara de representación territorial del Estado, según dicta la Constitución que él (y sólo él) hizo posible.

Esta afirmación de Don Manuel fue una respuesta al tan cacareado “muerte al Borbón” que el dirigente de ERC, Joan Tardá, proclamara el pasado día 6 de diciembre en un acto con las bases de su partido. Sus compañeros de partido, que le han defendido desde entonces por activa, pasiva y perifrástica, se ahogan ahora en sus propios gritos exigiendo a Don Manuel que se retracte de sus alusiones testiculares (eso quiero pensar).

No se vayan, que aún hay más. A principios de mes, el presidente de la Diputación de Castellón y del PP de la misma provincia, a la sazón “un ciudadano ejemplar” en opinión de Rajoy, prometió: “Si me toca la lotería, me sacaré la pirula y mearé en la sede de IU”. Sin entrar a valorar que un hombre de su edad bien puede sacarse el pene o la polla en lugar de la ‘pirula’, no estaría de más que el partido llame al orden al sujeto para que deje en paz a los pobres de IU en la Comunidad Valenciana, que encima de no comerse un colín se van a ver obligados a limpiar sus meados porque a Fabra, en lo que a Gordo se refiere, le ganan pocos en España.

Todo muy importante y trascendental, con gran despliegue de medios, ruedas de prensa y declaraciones institucionales varias. Todo, mientras occidente se nos va al garete y la revolución está a las puertas del Imperio (polvo somos, en polvo nos convertiremos; de Grecia venimos…).

En realidad, esto es como en los pueblos. A mí, cuando era pequeño y llegaba a mi aldea de Galicia (ser, era de mis abuelos, pero bueno), las vecinas que me veían por los caminos siempre me preguntaban… ¿y tú de quién eres? Si la familia de la que provengo les caía bien, me dedicaban una sonrisa; sino, pues hasta más ver. En política igual: depende de qué familia seas se te perdonan los pecados o no y según por quién.

Pero no es algo propio de España, no. Pasa en todo el mundo. Ya lo dijo Roosevelt: “Es un hijo de puta; pero es nuestro hijo de puta”. Traigo algún ejemplo reciente aparecido en la prensa nacional.

Los líderes europeos se reúnen y deciden que el ‘NO’ directo del pueblo irlandés al Tratado de Lisboa no les vale, permiten (¿instan a? ¿obligan a?) al gobierno irlandés  celebrar un nuevo referéndum, a ver si esta vez la ciudadanía dice que sí. Sin problemas. En Quebec cada dos por tres se pregunta a los lugareños qué les parece ser independientes o seguir perteneciendo a Canadá. Sin problemas. Hugo Chávez presenta una reforma constitucional que debe ser aprobada por referéndum, después de que la ciudadanía le dijera que ‘NO’ a una anterior. Se armó la marimorena.

Israel es el ejemplo a seguir por los países de su región, dicen algunos. Pues bien, el partido que seguramente vaya a proclamarse ganador en las próximas elecciones tiene entre sus dirigentes a un tipo que ensalza el “genio militar incomparable” de Hitler y, entre los seguidores más notables de este tipo, se encuentra un ex agente de la policía que aplastó la cabeza a pedradas a dos supuestos terroristas palestinos [nota: en la referencia (El País, 16/12/2008, p.8) no dice nada de que ya se hubiera demostrado su pertenencia a organización terrorista alguna] y que se mostró muy orgulloso de su acto… el día en que se le otorgaba el indulto presidencial.

Y hay más: el gobierno italiano ha prohibido a ningún hospital dar cumplida cuenta de la sentencia judicial que otorga a una mujer el derecho a morir dignamente. ¿Montesquieu? Eso es para pobres, ¡hombre! ¿Estado de derecho? Berlusconi presidirá el año que viene el G8, club al que España está loca por pertenecer.

El pasado día 11, en la última de El País se publicó una entrevista a Yin Yungong, algo así como el mandamás de todos los periodistas chinos. En ella, Yin defendía sin ambages la censura que ejerce el gobierno chino sobre la prensa, tanto nacional como occidental. El periodista, el siempre solvente José Reinoso, se lo recrimina, y Yin contesta: “Si la prensa en Occidente es tan crítica, ¿por qué no investigó la denuncia de Bush de las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, en Irak, esa gran mentira? ¿Y por qué no controló la actual crisis financiera desde el principio?”.

Cuando uno se da golpes en el pecho y se lleva las manos a la cabeza, debiera antes mirar un poquito alrededor suyo, no vaya a ser que esté haciendo un espantoso ridículo.