¿Por qué ya no se rompe España?

Ignacio Urquizu*

En las últimas semanas la financiación autonómica está llenando las páginas de los periódicos. Pero el debate político, afortunadamente, está muy lejos de lo acontecido durante la legislatura pasada. Entonces, la organización territorial se usó como arma arrojadiza dentro de una estrategia de crispación. El objetivo era ganar las elecciones desmovilizando a una parte importante del electorado. Dentro de esta estrategia, el debate territorial jugaba un papel relevante. Los estrategas del Partido Popular sabían, gracias a las encuestas, que los votantes más moderados y los que no se adscriben a ninguna etiqueta ideológica preferían un modelo de Estado mucho más próximo al de los votantes conservadores (ver Tabla 1). Por ello, al introducir esta cuestión en la agenda, conseguían que estos dos tipos de electores se replanteasen su apoyo al Partido Socialista. La crispación les invitaba a la abstención. En cambio, en estos momentos, el tono del debate territorial es bastante distinto. ¿Por qué? Dos son las causas que han contribuido a la moderación del discurso del PP en esta materia.

 

Tabla 1. Preferencias sobre la organización territorial del Estado según ideología

Le voy a presentar ahora algunas fórmulas alternativas de organización del Estado en España. Dígame, por favor, ¿con cuál está Ud. más de acuerdo?

 

Un Estado con un único gobierno Central sin autonomías

Un Estado con CCAA como en la actualidad

Un Estado en el que las CCAA tengan mayor autonomía que en la actualidad

Un Estado en que se reconociese a las autonomías la posibilidad de convertirse en naciones independientes

 

TOTAL

Extr. izquierda (1-2)

5.98  

32.48  

34.90  

26.64

100

Izquierda (3-4)

5.16  

50.99  

36.21   

7.65

100

Centro izquierda (5)

8.34  

61.50  

26.54   

3.62

100

Centro derecha (6)

12.18  

64.34  

21.37   

2.10

100

Derecha (7-8)

15.35  

68.35  

15.04   

1.26

100

Extr. derecha (9-10)

26.05  

63.03  

10.50   

0.42

100

Sin ideología

11.07  

65.75  

18.90   

4.27

100

TOTAL

9.25  

58.16  

26.47   

6.11

100

Escala ideológica medida de 1 a 10, donde 1 es extrema izquierda y 10 es extrema derecha

Fuente: CIS 2610 (diciembre 2005)

 

En primer lugar, Mariano Rajoy descubre el 9-M que con la estrategia de la crispación no puede ganar ni gobernar. Por ello, el líder popular opta ahora por presentarse como alternativa de gobierno. Ya no desea la desmovilización de una parte importante del electorado, sino que busca convencerles. Este cambio de estrategia le genera problemas internos. No todos dentro del Partido Popular creen que la moderación sea el camino correcto hacia la victoria electoral. Por ello, los “duros” siguen defendiendo la crispación como estrategia de oposición.

 

En segundo lugar, esta división interna provoca que el discurso del PP en materia territorial ya no esté cohesionado. Durante mucho tiempo, la derecha política y mediática nos quiso convencer de que los barones territoriales eran propios de la izquierda. Pero lo cierto es que este tipo de líderes territoriales surge de la combinación de dos factores: gran acumulación de recursos por parte de los gobiernos autonómicos y problemas de liderazgo en la estructura central de la formación política. El primer proceso es producto del Estado de las Autonomías y común tanto para socialistas como para populares. En cambio, los problemas de liderazgo varían en el tiempo y ningún partido es ajeno a ellos. Mientras que el PSOE sufrió estos problemas entre 1996 y 2000, el Partido Popular parece entrar en estos momentos en esa fase.

Por todo ello, Mariano Rajoy ya no puede apelar al “se rompe España”. Esto restaría credibilidad a su estrategia de moderación y, además, le conduciría a un enfrentamiento directo con sus líderes territoriales. En definitiva, en materia territorial el líder del PP tiene ahora menos margen de maniobra que la legislatura pasada. Esto ayuda a que los decibelios del ruido político hayan descendido notablemente y a que el debate sobre financiación se centre en lo realmente relevante. 

 

PD: Muchas veces asociamos el debate territorial al conflicto. Pero lo cierto es que no todos los políticos nacionalistas y regionalistas son iguales. Por ejemplo, José Antonio Labordeta siempre supo presentar sus reivindicaciones como reclamaciones razonables y racionales. En estos momentos se están realizando numerosos homenajes a este político y escritor aragonés, quién está luchando contra un cáncer. Les invito a que vean el reportaje de TVE que pudimos disfrutar el pasado sábado en Informe Semanal.

   

*Fundación Alternativas y Universidad Complutense de Madrid