¿Por qué importan los congresos?

Ignacio Urquizu

En las últimas semanas hemos tenido atracón de congresos. Tras las elecciones, al Partido Popular y al Partido Socialista les tocaba mirarse hacia dentro y poner al día equipos y estrategias. Porque eso es lo que se decide en estos eventos. Es cierto que los medios de comunicación han centrado sus titulares en posibles reformas legislativas. Pero focalizar la atención en estas propuestas hace que perdamos una visión mucho más global de los resultados de los congresos. Además, aprobar nuevas leyes es el trabajo del Gobierno y las Cortes. Aunque los partidos proclamen que van a adoptar determinadas medidas, si no tienen el respaldo mayoritario del Congreso de los diputados, será difícil llevar a buen puerto sus deseos.

El primer resultado importante de ambos congresos es la formación de nuevos equipos sin cambiar a los líderes. El Partido Popular tiene que mandar señales de cambio. Para ello ha puesto a los mandos de la nave a una nueva generación, donde las mujeres obtienen puestos de relevancia. Seguramente, parte de esta decisión se explique por los resultados electorales del 9-M. Como vimos en un artículo anterior, es entre las mujeres y los jóvenes donde el PSOE tiene más ventaja frente al PP. Según la encuesta del CIS 2758, si un 40,16% de las mujeres optó por el Partido Socialista en las últimas elecciones, sólo un 24,43% de éstas prefirió al PP.  Entre los menores de 35 años la ventaja del PSOE es de casi 15 puntos porcentuales. El congreso socialista también ha querido transmitir una imagen de cambio –de hecho, el lema del XXXVII Congreso ha sido “La fuerza del cambio”-. Así, Leire Pajín asciende a número 3 del PSOE, mandando también una señal a los jóvenes y a las mujeres.

Lo que diferencia a ambos congresos es el grado de unidad con el que se cierran. Mientras que en el PP están fragmentados, dado que Mariano Rajoy no ha integrado a los críticos, el PSOE ha mostrado una unidad extraordinaria. Gracias a la ciencia política sabemos que los votantes penalizan a los partidos divididos internamente. Así que si Rajoy no consigue la paz interna, el Partido Popular parte con cierta desventaja.

El segundo resultado relevante de un congreso es la definición de las estrategias. Ambas formaciones han tratado de fortalecer sus puntos débiles. Los resultados del 9-M mostraron una clara territorialización de las ganancias y pérdidas electorales. Mientras que el Partido Popular se mostró predominante en Madrid, Valencia y Murcia, el Partido Socialista consiguió una gran ventaja en el País Vasco y Cataluña. Por ello, cada partido está tratando de reforzar sus estructuras internas en cada una de estas comunidades autónomas. Por un lado, el PP ha introducido notables cambios tanto en las personas como en los mensajes y la imagen que quiere trasladar en el País Vasco y Cataluña. Ahora no descartan pactos con los nacionalistas. Su objetivo es disminuir el sentimiento de rechazo que generan en parte del electorado.

Por otro lado, el Partido Socialista tiene dos propósitos. El primero es mantener un alto grado de apoyo entre los votantes más de izquierdas. Saben que estos ciudadanos fueron muy importantes en su victoria del 9-M. Esto puede explicar por qué se han abierto debates como la laicidad, la eutanasia o el aborto. El segundo objetivo es reforzar la estructura del partido en las tres comunidades autónomas donde el PP les aventajó notablemente. Tanto Madrid como Valencia y Murcia presentan rasgos similares: los conservadores están en el gobierno desde hace años –esto les permite un amplio control sobre los medios de comunicación públicos-, la organización interna del partido está rota y los mensajes socialistas no acaban de conectar con amplias capas de electorado. El primer paso ha sido colocar a gente relevante de estas comunidades autónomas en la Ejecutiva Federal del PSOE: Madrid tiene 4 asientos, Valencia 2 (y uno de ellos es la toda poderosa Secretaría de Organización) y Murcia 1 (es la primera vez que esta región tiene una secretaría en la Ejecutiva Federal). Seguramente los próximos congresos de estas comunidades autónomas serán determinantes en esta estrategia de cambios. 

En definitiva, los congresos sí que son útiles a la hora de diseñar las estrategias electorales. Pero lo relevante no es tanto si se aprueban unas u otras enmiendas, sino cómo encajan estos mensajes dentro de una estrategia mucho más global, que implican cambios en la organización y en la distribución territorial del poder.