¿Para qué sirve la justicia?

Lobisón 

En el animoso debate sobre si era o no un error la dimisión del ministro Bermejo ha quedado fuera un argumento de cierto interés. Su continuidad mantenía a la justicia en el centro de la agenda política, que es algo probablemente indeseable desde el punto de vista democrático, pero que en cualquier caso es algo que nunca ha deseado ZP.

 

Como se recordará, ya desde la oposición Zapatero planteó que la reforma de la justicia debía abordarse como una cuestión de Estado, sobre la que propuso un pacto al gobierno del PP. El balance del pacto no fue demasiado positivo, y ésa fue una de las razones por las que buena parte de la izquierda se sintió aliviada con la sustitución del ministro López Aguilar, al que se veía como responsable de unos acuerdos que habían beneficiado a la derecha.

 

Bermejo debía haber compensado aquellas concesiones, a la vez que impulsaba la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, proceso que todavía no ha culminado. Pero sobre todo es probable que el Presidente esperara de él que bajara el perfil político de la justicia, que ésta dejara de ser tema de portada de la prensa y cuestión central del debate político.

 

Que no haya sido así se debe ante todo a la propia estrategia del PP, primero de mantener sus posiciones dentro de las instituciones judiciales, aunque fuera al precio de abocarlas a una grave crisis, y después de desplazar al terreno judicial la polémica sobre la corrupción en Madrid y Valencia. Pero es posible que el propio carácter de Bermejo no haya facilitado las cosas, lo que puede haber sido una razón de peso en su sustitución.

 

Hay sin embargo otro problema, que en estos días estamos viviendo con intensidad: desde el caso de la niña Mari Luz, y de nuevo con la muerte de Marta del Castillo, se ha desatado una fuerte tendencia social a desplazar sobre el poder judicial el malestar y la alarma social que provocan algunos delitos. La idea parece ser que la justicia debería funcionar de otra manera para que estas cosas no pasaran.

 

El Gobierno no es ajeno a esta dinámica, por haber criticado la tímida sanción impuesta al juez Tirado al no haber ejecutado en plazo la anterior sentencia contra el presunto asesino de Mari Luz. El problema no es sólo que al hacerlo así sublevara a los jueces —que consideran a Tirado un chivo expiatorio— sino que reforzó la tendencia de amplios sectores sociales a culpar de los crímenes a unos jueces y leyes negligentes.

 

¿Para qué debe servir la justicia? ¿Debe buscar la reinserción del delincuente o simplemente su castigo? El clamor por un endurecimiento de las penas y por su cumplimiento íntegro responde a la lógica del castigo, no a la de la reinserción que prevén nuestras leyes, más allá de lo que piensen los jueces.

 

Por otro lado es demasiado fácil culpar a los jueces de las actuaciones absurdas. Un jurado popular acaba de absolver a un sujeto que mató de 57 puñaladas a dos personas porque eran gays y ‘se sintió en peligro de ser violado’. ¿Qué se hace en un caso así con estos honestos  representantes del pueblo? ¿Se le pide al CGPJ que los sancione por homófobos o por necios?

 

¿Qué sentido tiene la exigencia de que el presunto asesino de Marta del Castillo cumpla su sentencia íntegramente, o de que se introduzca la cadena perpetua? No se trata de un reincidente, al que la levedad de una sentencia anterior haya dejado en libertad para cometer un nuevo crimen. Por muy dura que fuera la legislación española el crimen se habría podido producir igualmente. Se entiende la agresividad de la sociedad —y sobre todo la de los padres de la víctima— contra quienes cometen actos semejantes, pero ya se sabe que no se debe legislar ‘en caliente’.

 

Es bastante lógico que el Gobierno muestre su sensibilidad y comprensión ante las víctimas, no sólo por razones humanas, sino también políticas: es sabido que al PP, y a la derecha en general, no le costaría nada hacer demagogia en estas cuestiones, y mejor es no dejarles espacio. En cuanto a los medios de comunicación, por mucho que nos disguste su tratamiento de estas noticias hay que admitir que una desaparición prolongada, con una movilización social como la que impulsaron los padres en los dos casos, se convierte forzosamente en noticia.

 

Pero el resultado es un desastre en términos de lo que debería ser una opinión pública democrática, con exigencias irracionales y busca de responsabilidades a cualquier precio. Esta dinámica puede provocar que la justicia siga siendo tema del debate político, pero sobre todo puede llevarnos hacia planteamientos absurdos sobre la función de las leyes y de la justicia. La búsqueda de la reinserción puede tener resultados disfuncionales, pero ya sabemos por la experiencia de otros países que la lógica del castigo y de la ‘tolerancia cero’ no evita los crímenes y tiene en cambio altos costes sociales (y económicos, aunque ésa sea otra cuestión).

62 pensamientos en “¿Para qué sirve la justicia?

  1. Si entro en las dependencias de consejo general del poder Judicial,con un mazo y me lio a mazazo limpio con todo el mobiliario…¿los magistrados me diran que me estoy “tomando la justicia por mi mano” o me acusaran de “desacato a punta de mazo”?.

  2. Fernando 52…si prefieres podemos quedar en un sitio neutral….en una suite nupcial de lujo en Paris…por ejemplo…¡¡Un dia es un dia!!..UyUyuY….que nervios.

  3. No te reprimas, que aquí en DC somos muy sensibles a esas cosas y ya pondremos en marcha una colecta para pagarte el abogado. Pero primero cámbia de nick porque Amistad Cívica encaja poco con los mazazos.

  4. Nerva 57…por una vez has cogido el sentido de las palabras..enhorabuena…ahora intenta pensar….a ver si no veo en ti una alucinacion virtual de internet…
    Es un placer leer comentarios como el tuyo ,tan sensatos y equilibrados,sin usar el mazo contra nadie,si no aprovecando la ocasión,inteligentemente para ilustrar mis comentarios.
    Nota de hoy a las casi las siete de la tarde:
    Progresa adecuadamente.

    Estudio realizado por La Sociedad protectora del pensamiento ameno y desinteresado (SPPAyD..erman).

  5. BALEARES En su visita a un hospital

    Detenido por abalanzarse contra la Princesa Letizia al grito de ‘Muerte al Rey’
    Se trata de un ciudadano argentino de 55 años, desarmado y en tratamiento psiquiátrico, que increpó a la delegación.

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    Para los que se hayan alarmado con esta noticia,niego los rumores que dicen que he sido Yo disfrazado de Pratxi.

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