¿País de mierda?

NEAP

¿Me refiero a España? Pues no, pero dan ganas de gritarlo a los cuatro vientos.

España no sólo no es una mierda de país sino que es un sitio que a los ojos de los extranjeros que nos visitan reúne múltiples virtudes, más allá del clima, la gastronomía y nuestras ricas historia y cultura. La gente por lo general es agradable, maja, conversadora, sociable y tolerante, pese a nuestra historia de enfrentamientos civiles y aislamiento internacional. Y colectivamente hemos conseguido el milagro de saltar en muy pocas décadas del retraso socio-político atávico de cuarenta años de dictadura militar a una democracia moderna y abierta, y en los últimos quince, hemos pasado de ser una sociedad de todos españoles, todos blancos y todos católicos, a una sociedad mucho más mestiza y plural sin apenas incidentes.

Son muchos, por tanto, los motivos de satisfacción y también, por qué no, de legítimo orgullo, y soy de los primeros en pregonar nuestras virtudes colectivas a los cuatro vientos cuando viajo fuera.

Ahora bien, hay días en los que, aquí en casa, da asco. Me da asco la demagogia y falta de patriotismo del PP y me da asco la mediocridad y las luchas intestinas del PSOE,  UPyD, IU, PNV y CiU -por no hablar del Bloque, CC y Bildu- me parecen igual de deleznables.

La misma opinión o parecida de nuestros representantes políticos parecen tener los tres magistrados del Tribunal Constitucional que ayer dimitieron para forzar su reemplazo, pendiente desde hace meses. Las mayorías reforzadas para los nombramientos de altas instancias llevan en cualquier sitio civilizado a que los que tienen que decidir busquen el consenso y renuncien a posiciones maximalistas. Desde que ganó Zapatero en 2004, el PP viene negándose a renovar las altas instancias de la Justicia en tiempo y forma, pero la posición del PSOE no es tampoco inocente, favoreciendo el nombramiento de personajes tan oscuros como Margarita Robles para el CGPJ, que propician la manipulación de la Justicia para vendetas personales como la entablada contra el Juez Garzón.

También ayer el Tribunal Supremo tuvo que aceptar la recusación de cinco de sus jueces planteada por Garzón. No es que de repente el TS se haya hecho bueno, sino que sabe a ciencia cierta que la participación de dichos jueces de la sala de lo penal en la incoación de un sumario tan rematadamente arbitrario y doloso como el de la memoria histórica, conllevaría indefectiblemente la posterior anulación por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo de la condena que tienen decidida desde hace tiempo. Además, aceptando la recusación, consiguen también volver a retrasar el más conflictivo de los tres sumarios que afronta Garzón, que podrá ser así inhabilitado por las escuchas a los corruptos de la trama Gurthel o por la financiación de los cursos que dio en Nueva York.

La prensa es otro solar desesperanzador. Hace muchos años que El País dejó de ser un periódico mucho mejor que los demás en términos de diferenciar información y opinión, pero no porque los demás mejoraran (con la honrosa excepción de Público), sino por todo lo contrario. Cuando Aznar y Cascos lanzaron su ofensiva contra PRISA a cuenta de la televisión digital, el País renunció a sus mejores hábitos y pocos años después Pedro Jeta y Cebrián son prácticamente indistinguibles: los dos persiguen la defensa de sus intereses privados, los dos dirigen grupos de comunicación ruinosos y los dos cobran millones por ello.

Y las radios… Es un espectáculo la forma en la que informan sobre los resultados de audiencia del EGM: ¡todas han ganado, y mucho, siempre! Ninguna informa objetivamente, con la honrosa excepción de Radio Nacional. La Ser siempre tiene a punto un escándalo mayúsculo de algún concejal pepero en alguna localidad remota que Onda Cero y Cope desprecian, para seguir dándole vueltas a la rendición del PSOE ante ETA y el caos económico del Gobierno.

¿Y las teles? Afortunadamente la mayoría nos informamos por el telediario de toda la vida, pero asumo que habrá gente que ve la bazofia supuestamente informativa de las cadenas TDT. No puede ser que den dinero. ¿Van a aguantar mucho tiempo con sus mentiras, calumnias y locuras continuadas? ¿Hay algún iluso que piense que esa escoria se va a retirar cuando gane el PP?

Y mientras tanto, tenemos casi cinco millones de parados y un millón de casas vacías y a la venta sin que haya ninguna perspectiva de que la situación vaya a mejorar a corto plazo. Al contrario, son legión los que están amenazados de desahucio y cada vez mayor el número de familias cuyos miembros –todos- han dejado de percibir ingresos por trabajo o subsidios.

Estamos en una situación de emergencia, internacional y nacional. Nuestras empresas siguen teniendo unas deudas descomunales, nuestros gigantes bancarios tienen pies de barro (stocks inmobiliarios ruinosos), nuestros sindicatos se ocupan sólo de defender los privilegios de los contratados fijos bajo convenio colectivo y nuestra renovada patronal opta por apostar a que una victoria del PP le permita abaratar algo más el despido.

Da igual si Zapatero debió haber acelerado el cambio de sistema productivo, anticipado antes lo que se venía encima y reaccionado mejor cuando empezó la Gran Recesión. Da igual si cometió un error de cálculo garrafal cuando dijo que iba a preservar el gasto social o incluso que consideremos que ha sido el peor Presidente de la democracia,o por el contrario, que ha logrado un gran avance en materia de derechos sociales.

Da igual que pensemos que Rajoy es un mínimo común denominador, que Montoro es tonto de remate y que Esperanza es una víbora. O que Cayo Lara es una pesadilla de otro tiempo.

Si arrimáramos todos el hombro es posible que consiguiéramos evitar una catástrofe económica, social y política, que nos puede retrotraer varias décadas. No estoy hablando de guerra civil ideológica, sino de hundimiento del estado del bienestar y la paz social que conlleva. Estoy aludiendo al riesgo de que “los indignados” se tomen la justicia por su mano y empiecen a asaltar los bancos y los comercios y a ocupar las casas, y de ahí a asaltar a los transeúntes sólo hay un paso. Estoy hablando de que nuestra situación no es tan diferente de la que afrontaba Argentina cuando decretó el corralito, poco después de lo cual, empezaron a morir niños de hambre en el país que produce más y mejor carne del mundo.

Si fuera mujer me podría acusar a mi mismo de tener la regla pero les aseguro que no, estoy en plena forma, relativamente contento conmigo mismo y disfrutando del buen tiempo. He comido con un amigo en una terraza y ahora me estoy tomando una cervecita fría mientras escribo.

Pero tengo miedo, miedo creciente de nuestra irresponsabilidad colectiva. Si los que manejan la mejor información actúan tan irresponsablemente, es que  son pérfidos, o no entienden nada, y los dos escenarios son pavorosos.

Rajoy debería estar encerrado en su despacho tratando de ver cómo va a afrontar lo que se le viene encima. Su receta es más austeridad, más recortes de gastos y menos impuestos, al estilo David Cameron en Gran Bretaña, que no está dando ningún resultado tangible pese a que van por delante de nosotros en el ciclo económico. En vez de eso, el PP se preocupa de azuzar el adelante electoral mientras contribuye irresponsablemente a su propia dificultad futura al minar la credibilidad internacional de nuestro país.

En el otro lado, Rubalcaba se afana por salvar los muebles, pero son legión los socialistas que están más bien poniendo su energía en maniobras internas que les permitan conservar su cargo “orgánico” para hacer valer su influencia en el congreso post derrota, posicionándose así para la previsible derrota del PP en 2016, si es que somos capaces de mantener la normalidad institucional hasta entonces, que hasta eso pongo en duda.

¿Qué podemos hacer? ¿Montar un nuevo partido político? Es muy difícil y, además, para que pudiera triunfar en tiempo record habría que recurrir a la demagogia más barata. ¿Infiltrarse en alguno de los existentes? La carrera hasta llegar a las posiciones donde se puede marcar una diferencia es tan larga que  si revelas tus intenciones tienen muchas ocasiones para hundirte, y si las escondes y pactas, cuando llegas al final del camino te has olvidado de tus intenciones primigenias, es decir, te has convertido en uno más de los sometidos a la disciplina sectaria y frentista del partido.

Yo tengo trabajo, tengo salud, tengo amor, tengo comida, y estoy completamente desesperanzado. ¿Cómo estarán los que no lo tienen? El día que el Barca y la Roja y Nadal y Contador dejen de ganarlo todo, cojo el kalashnikov y me uno a ellos…