¿InvestiDura para todos o sólo para algunos?

LBNL

Pues a ciencia cierta no lo sabemos todavía aunque tenemos algunas pistas, no demasiado esperanzadoras. Agradezcamos a Mariano Rajoy, en todo caso, que haya mantenido la emoción hasta la investidura porque la mayoría absoluta le quita al tema toda la emoción. El problema es que una vez escuchado seguimos sin tener las cosas del todo claras. O sí, sabemos qué es lo que quiere hacer pero no cómo.

Lo primero reducir el gasto en 16 mil millones. Bien, parece inevitable. Deja a salvo las pensiones, como había prometido. Bien. No repondrá las bajas de funcionarios salvo en seguridad y servicios básicos. Bien, aunque se me ocurre que la desaparición de ETA debería permitir recortar algo en seguridad y no me queda claro qué constituyen servicios básicos para el PP teniendo en cuenta los recortes ya efectuados en sanidad y educación a lo largo y ancho del Estado autonómico donde ya gobierna. Reorganizará y redimensionará el Estado, la administración central y todo lo demás, legislando para que los gastos se adecúen a los ingresos. Bien, todo muy sensato, le deseo la mejor de las suertes, especialmente que los ingresos empiecen a llegar porque si no…

Para empezar, los ingresos se retrasarán un poco dada su intención de que las empresas no paguen IVA hasta que cobren las facturas, medida bastante justa por lo demás. Además, mejorará las exenciones fiscales para quien contrate, las empresas de facturación inferior a 5 millones tributarán todas el 20% por impuesto de sociedades, se reducirá la tributación de los planes de pensiones y se recuperará la deducción por compra de vivienda en el IRPF, prorrogándose también el 4% de IVA para las compras de casas nuevas. Espero que lo tengan calculado y que todas estas reducciones de ingresos no impliquen un nuevo recorte del gasto dentro de unos meses.

Por lo demás, ofrece una educación bilingüe y pactos en educación, justicia y sanidad, incluyendo renovación rápida y por consenso de las principales instituciones del Estado, y por último una política exterior sólida y que ayude a generar riqueza. Todo perfecto. A algún pesado se le ocurrirá que quizás podíamos haber progresado en algunas de estas áreas, sobre todo en los pactos y nombramientos institucionales durante los últimos ocho años pero claro, eso habrá que achacárselo a Zapatero y su gente.

Preocupa un poco, aunque suena bien, lo de la cartera básica de sanidad. Nos vamos a poner todos de acuerdo sobre ahorros y mayor eficacia, lo cual está muy bien, pero también sobre lo que constituyen servicios básicos, cuya financiación estará garantizada, no estándolo lo que no lo son. Después de unos años de vuelta en España, ya me he acostumbrado a pagar por el dentista, a diferencia de lo que ocurre en territorios vecinos, pero ¿mis problemas con el menisco seguirán siendo básicos? Comprendo que un cáncer sea más grave y urgente, pero es que a mí me duele y me impide hacer deporte, y además cotizo mucho, la verdad. En fin, si de verdad prima el consenso supongo que puedo estar tranquilo.

Sobre la reforma laboral, lo esperado: urgencia y énfasis en la flexibilidad. Ojalá fuera cierto como ya escribí aquí hace unos días, flexibilidad de verdad, también para el trabajador, incentivando la jornada continua, el teletrabajo y otras fórmulas conocidas por su éxito en mercados cercanos. De momento, chapeau a lo de los puentes: nos va a poner de un plumazo al nivel de países como Colombia, donde algo tan evidente se viene aplicando desde hace décadas.

También lo esperado sobre la reforma financiera, es decir, nada de nada, al menos concreto. Va a obligar a los bancos a aflorar las pérdidas del ladrillo, hoy todavía disimuladas en balances falseados. Como ello debilitará su posición, vislumbra más fusiones y reestructuraciones. Bien, pero hasta la fecha nadie ha sido capaz de explicarme cómo juntando a varios en quiebra conseguimos un banco saneado. Salvo que el Estado asuma o garantice parte de las pérdidas. O sea, que más de lo mismo excepto su ataque a la culposa labor de los supervisores tipo MAFO que permiten durante años los desmanes de la CAM y similares y cuando salen a la luz los tildan de “lo peor de lo peor”. Bien, pero me gustaría haber oído algo más concreto sobre cómo va a mejorar la supervisión. ¿Tiene pensado tomar medidas drásticas para mejorar la gestión de las entidades financieras por las malas si pese a todo los altos ejecutivos de las mismas siguen anteponiendo sus intereses personales a los de las entidades a las que deberían representar? ¿Cuáles? No es que me obsesione el tema, es más bien que lo del mercado laboral ya me lo sé de memoria y, en cambio, en este ámbito me corroe la emoción por conocer. Me temo que me quedan al menos seis meses de impaciencia, lo cual no entiendo bien: ¿si fue la burbuja ladrillo-financiera la que nos ha llevado hasta donde estamos, por qué primero la reforma laboral? Me suena a prejuicio ideológico y a poca voluntad de acción en donde más incomoda a la gran patronal.

Lo que sí le agradezco a nuestro futuro Presidente de Gobierno es la claridad: va a ser todo muy duro. Bien, se echaba en falta lo de sangre, sudor y lágrimas. Es más, le agradezco sus palabras sobre el reparto equitativo de las cargas porque viniendo de la derecha, ese es el punto del que menos me fío. Pero claro, inmediatamente me vuelve la ansiedad porque ¿por qué ese desfase entre las urgencias del abaratamiento del despido y la flexibilización de la negociación colectiva, de una parte, y meterle mano a los verdaderos culpables de la crisis? Es que, además, los meniscos de los altos ejecutivos no los trata la seguridad social, así que por ahí tampoco les toca nada. Y mucho me temo que tampoco por la parte del recorte de 16 mil millones, porque tampoco les afecta la eliminación de la renta de emancipación o los previsibles recortes en la dependencia, o las ayudas a las mujeres maltratadas…

Entonces, ¿dónde está el reparto equitativo? ¿Sera investi-Dura para todos o sólo para los que menos hemos contribuido al desastre? Afortunadamente queda algo de espacio para la esperanza porque aún no lo sabemos todo, de hecho, aún nos queda mucho por saber y mientras haya opacidad hay esperanza, aunque la verdad, no mucha…