¿Indignados violentos?

NEAP

El acoso de ayer – y quizás de nuevo hoy – a los parlamentarios catalanes para tratar de sabotear el debate presupuestario es, obviamente, anti-democrático. Es decir, para que nuestra democracia pueda funcionar, los representantes elegidos por la soberanía popular tienen que poder reunirse y debatir según las reglas colectivamente acordadas. Y dicho debate deber ser libre e independiente, es decir, no coaccionado. Por ello, están prohibidas las manifestaciones y otras medidas de presión delante del foro parlamentario.

Todavía menos aceptable resulta que las manifestaciones rocen la violencia, con zarandeos e intimidaciones, poniendo en peligro la integridad física de los parlamentarios. Por eso es francamente positivo que el movimiento 15-M se haya desmarcado rápidamente de los incidentes que surgieron ayer (http://madrid.tomalaplaza.net/2011/06/15/comunicado-sobre-los-incidentes-del-parlamento-catalan/), achacados a elementos incontrolados (o perfectamente bajo control como muestra este video http://www.youtube.com/watch?v=YcmvzRvsf8g&feature=player_embedded).

Tampoco es admisible que al Alcalde de Madrid no se le permita pasear a su perro por la calle, o que se agreda a Cayo Lara tirándole un cubo de agua por la cabeza, como sucedió también ayer en Madrid cuando acudió a protestar junto a los indignados contra un desahucio.

Ahora bien, hasta ahora se ha tratado de conatos de violencia menores, de intimidaciones antes que agresiones, y sin secuelas. Esperemos que se quede en eso y la cosa no pase a mayores pero esperemos también que nuestros representantes capten el mensaje, los de la derecha y los de la izquierda, también los de la izquierda que dice ser verdaderamente de izquierdas.

No podemos seguir igual. No tengo ninguna esperanza de poder articular las respuestas que necesitamos. Soy plenamente consciente de las contradicciones de muchos de los planteamientos de los que protestan y, sobre todo, de las dificultades locales e internacionales que se interponen entre sus demandas legítimas y las posibles soluciones a las mismas. Y por supuesto, prefiero la legitimidad de los que han presentado sus propuestas al pueblo y las han visto refrendadas por el voto popular, antes que a los auto proclamados portavoces de las demandas populares.

Lo prefiero pero sólo hasta cierto punto, y nos estamos acercando al límite.

Cuando hay más de dos millones de personas que pasan hambre diariamente en nuestro país, nuestro Estado del Bienestar y nuestro Estado de Derecho –Estado Social y Democrático de Derecho, según proclama la Constitución- han fallado ya, aunque no nos hayamos rasgado las vestiduras hasta que los parlamentarios dejan de poder debatir con normalidad.

No es posible traducir el derecho a la vivienda constitucional en que los poderes públicos garanticen vivienda dignas y baratas para todo el mundo. Estaría bien, pero no es posible. En cambio, sí es posible reformar urgentemente nuestro derecho hipotecario de tal manera que la dación en pago del bien hipotecado libere al deudor de la totalidad de su deuda. Es decir, que si entrego las llaves, el banco se queda con mi piso pero también con la parte del crédito que todavía le adeudo.

No sólo es necesario en la práctica dados los dos millones de hambrientos, casi cinco millones de parados y las miles de familias que están amenazadas de ser puestas de patitas en la calle. Es que además es justo, como demuestra que en otros países – EEUU, el paraíso capitalista, es el más conocido – sí se acepte. Y lo es particularmente cuando los bancos que detentan dichos créditos hipotecarios se han pasado varios años incitando a deudores frágiles a asumir deudas muy por encima de los márgenes que dicta la sensatez y la experiencia histórica de la banca.

Prefiero que ningún descontrolado le tire un cubo de agua a Cayo Lara, pero desde luego me alegra enormemente que ayer en Madrid el gentío indignado consiguiera parar un desahucio. ¿Por qué la policía tiene que garantizar su cumplimiento? ¿Cómo pierde más nuestra sociedad? ¿Destinando recursos policiales y judiciales a echar a la gente a la calle o consintiendo que los bancos pierdan una parte de las ganancias que pensaban realizar cuando concedieron las hipotecas riesgosas?

Ya lo sé, si los bancos pierden, sus balances sufrirán y por tanto restringirán más el crédito. Pero es que no están dando crédito a las PYMES y a los particulares, ni siquiera a los solventes. Tampoco propongo que se nacionalice la banca pero ¿sería trágico que el Estado asumiera la gestión de cientos de miles de pisos urbanos vacíos y en manos de los bancos de tal manera que pudieran salir al mercado de alquiler a un precio razonable?

No sé qué efecto tendría sobre los bancos, algunos de los cuales ya están tomando medidas en esta dirección dada la imposibilidad de vender a los precios a los que desearían hacerlo, pero seguro que mi casera sufriría: si hay más oferta de pisos baratos, o me baja el alquiler o me voy. Y ello haría bajar el precio de los pisos, que ahora mismo ronda los niveles de 2005. Así, mientras miles de personas podrían acceder a una vivienda en condiciones a un precio razonable, los precios de los inmuebles bajarían más rápidamente hasta el nivel al que tienen que llegar para que la situación económica pueda empezar a recuperarse.

La crisis actual empezó por el estallido de la burbuja inmobiliaria y no terminará hasta que los precios de las casas se estabilicen. Cuando empezó la crisis había un gran exceso de deuda, más deuda de la que se puede pagar, especialmente si los tipos de interés retornan a sus niveles históricos. No me refiero a los pisos sino a la economía en general, mundial y española.

Sólo hay dos maneras de resolver la situación: la rápida y traumática o la lenta pero prolongada. Si los pisos de las casas bajan rápido a su nivel históricamente razonable (yo estimo que deben rondar los de 2000), los propietarios de inmuebles y los accionistas de los bancos, sufren una gran pérdida de riqueza súbitamente y a partir de ahí puede comenzar de nuevo el crecimiento económico y la creación de empleo. Si por el contrario tratamos de evitar la pérdida de valor, la recuperación será muy lenta y prolongada,y los millones de parados seguirán pasándolo mal y el Estado seguirá teniendo que afrontar los cuantiosos subsidios de desempleo que lastran nuestras cuentas públicas.

Yo lo tengo claro. No soy un experto y seguro que los lectores tendrán mil críticas técnicas a lo aquí expuesto. Acepto. Enmienden la fórmula. Más bien, encuentren la fórmula para que la dación en pago no suponga la voladura de todo el sistema financiero, perverso pero indispensable. Pero no me digan que no se puede porque en otros sitios sí se puede y porque es justo y necesario.

Y si no, aténganse a las consecuencias: ya no serán conatos de violencia y todos saldremos perdiendo, nuestra paz social en primer lugar.