¿Avanza el multilateralismo?

MCEC

En la mañana del martes la edición digital del Financial Times informaba del éxito diplomático que representaba el acuerdo alcanzado en las “Conversaciones a Seis” por EEUU, China, Rusia, Japón y las dos Coreas, para poner fin a la crisis provocada por el desarrollo del programa nuclear norcoreano que culminó con su primer ensayo nuclear en octubre del año pasado. En cambio la edición en papel del mismo periódico abría su portada con el titular “. Demasiado tarde para parar la bomba nuclear iraní”, refiriéndose a un informe de Javier Solana a los ministros de la UE que estimaba que Irán sería capaz de producir suficiente combustible para una bomba nuclear en el plazo de 2 ó 3 años y concluía que las sanciones económicas impuestas por el Consejo de Seguridad recientemente no bastarían por sí solas para parar el programa nuclear iraní. La contradicción se me antoja evidente: la diplomacia parece haber encaminado la crisis norcoreana incluso después de un ensayo nuclear, mientras que para Irán se apunta a la necesidad de emplear otros medios aunque queden al menos un par de años – seguramente más – antes de que pueda producir una bomba y unos cuantos más para que lograra instalarla en sus misiles con alguna probabilidad de que funcionen.

Un día antes, el lunes, el Süddeutsche Zeitung publicaba una entrevista con Ari Lariyani, Consejero de Seguridad y negociador en jefe de Irán para el contencioso nuclear, en la que recordaba que está en vigor la fatua del Guía Supremo Jamenei declarando la bomba atómica como contraria al Islam y negaba que Irán tuviera ningún programa nuclear militar en curso. Recalcaba asimismo la disposición iraní a reanudar las negociaciones – eso si, sin precondiciones – y la posibilidad de encontrar soluciones técnicas que garanticen a la comunidad internacional el uso exclusivamente civil del programa nuclear iraní, como por ejemplo el reemplazo de las centrifugadoras de uranio que Irán tiene actualmente por otras que no permitan enriquecer uranio a más de un 4%. (Se necesita un grado de enriquecimiento de alrededor de un 90% para un uso militar).

Pero aún hay más. En el International Herald Tribune del mismo martes, Paul Krugman advertía de que, a decir de dos periodistas americanos que denunciaron en su momento el montaje sobre las armas de destrucción masiva iraquíes, hace unas semanas Abram Shulsky podría haber sido nombrado jefe de un nuevo departamento en el Pentágono encargado de Irán. ¿Quién es el tal Shulsky? El que Rumsfeld puso al mando de la Oficina de Planes Especiales del Pentágono para “vender��? la guerra de Irak a la opinión pública, algo que hizo a conciencia cuando promovió la falacia de que Irak había intentado comprar uranio en Níger, recogida incluso en un discurso del estado de la nación del Presidente Bush en el Congreso.

Corea del Norte queda muy lejos. Pero si algo sabemos es que está regida por uno de los peores regímenes políticos del mundo, si no el peor. El estalinismo atroz es rampante, el culto a la personalidad de un líder despótico es inigualable y las violaciones de derechos cívicos palidecen en comparación con la hambruna y las penurias de todo tipo que sufre la población desde hace décadas. Pyongyang tiene un millón de soldados listos para confrontar a los 35.000 soldados americanos estacionados en Corea del Sur y dispone de decenas de miles de misiles para arrasar Seúl antes de que EEUU pueda acudir en su socorro. A mediados de los noventa el Presidente Clinton siguió la estela marcada por la “Sunshine policy��? ideada por el Presidente surcoreano Kim Dae Yung. Kim se había forjado en la oposición contra la dictadura militar que regía su país desde el armisticio de 1953. El deshielo permitió un acuerdo por el que EEUU, Japón y la UE financiarían la construcción de dos centrales nucleares de agua ligera (no producen residuos susceptibles de ser utilizados militarmente) a cambio de que Corea del Norte desmantelara su programa nuclear con plutonio. Kim recibió el Nobel de la paz pero el acuerdo encalló. EEUU denunció retrasos e incumplimientos en el desmantelamiento del programa nuclear y Corea del Norte el retraso en la construcción de las centrales nucleares, mientras Japón descubría con pavor que varios de sus ciudadanos habían sido secuestrados décadas atrás para enseñar japonés a los espías norcoreanos y exigía su devolución. Corea del Norte abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear, expulsó a los inspectores internacionales y reanudó su programa nuclear.Entretanto Bush llegó a la Presidencia, Bin Laden atacó las torres gemelas y nació la doctrina del eje del mal, en el que los talibanes habrían caído junto a Irak, Irán y Corea del Norte, de no haber sido convenientemente depuestos antes de su formulación. La ausencia de vínculos con Al Qaeda no fue obstáculo para que Shulsky y compañía (Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz, Perle, etc) azuzaran la maquinaria de guerra contra Irak, como tampoco que los inspectores internacionales no encontraran pruebas de armas de destrucción masiva en Bagdad y alrededores. Los catastróficos resultados están a la vista de todos.

Viéndole las orejas al lobo, la Unión Europea asumió el liderazgo de las negociaciones para convencer a Irán de que pusiera fin a su programa nuclear. Irán había violado el Tratado de No Proliferación Nuclear adquiriendo materiales prohibidos de la red clandestina montada por el padre de la bomba nuclear pakistaní. Y tiene un programa balístico (misiles) muy desarrollado, con la inestimable ayuda de Corea del Norte. Sometido a sanciones unilaterales americanas desde la crisis de los rehenes, Irán aceptó inspecciones internacionales más intrusivas y suspender el enriquecimiento de uranio. A cambio la UE se comprometió a negociar un ambicioso tratado comercial. Tratado que sin embargo nunca llegó porque los mullahs iraníes siguieron violando los derechos humanos y apoyando a Hizbullah en Líbano y a Hamás en Palestina. Y también porque la mayor apertura a los inspectores internacionales permitió a éstos encontrar pruebas de más violaciones pasadas que Irán no quiso explicar del todo.

En paralelo, la administración Bush rechazó de plano en 2003 la oferta secreta del reformista Presidente Khatami de entablar negociaciones bilaterales omnicomprensivas para normalizar las relaciones. Dos años más tarde la falta total de resultados de los reformistas aupó al radical Ajmadi-Neyad al poder e Irán reanudó el enriquecimiento de uranio, rechazando en otoño pasado una última oferta negociadora europea por estar condicionada a la suspensión previa del enriquecimiento. Irán contraofertó reabrir las negociaciones con la UE, suspender el enriquecimiento a continuación y que EEUU se uniera a las negociaciones inmediatamente después, pero EEUU no aceptó.Entre tanto, China y Rusia convencieron a Corea del Norte y a EEUU de volver a la mesa negociadora. Las “Conversaciones a Seis��? avanzaron lentamente y con muchos sobresaltos hasta llegar al acuerdo alcanzado ayer. Acuerdo complejo y susceptible de encallar puesto que Corea del Norte tiene dos meses para abrir sus principales instalaciones nucleares a los inspectores internacionales, tras los cuales EEUU tendrá un mes para liberar las varias decenas de millones de dólares norcoreanos que tiene secuestrados en un banco de Macao por complicidad con la falsificación industrial de dólares y lavado de dinero norcoreanos. Si todo va bien, Occidente compensará a Corea del Norte con el equivalente en energía a un millón de toneladas de fuel. Los Seis han acordado además la creación de cinco grupos de trabajo para resolver todas las demás cuestiones pendientes, incluidas la firma de un Tratado de Paz definitivo y la reunificación de la península coreana.

¿Podemos extraer algunas lecciones para la crisis iraní? Claro que si. El ex Embajador americano en Naciones Unidas John Bolton, acérrimo defensor de la invasión de Irak, declaró inmediatamente que el acuerdo de Pekín era una pésima noticia porque enviaba a Irán el mensaje de que debía apresurarse a realizar un ensayo nuclear. Otros que somos sin duda más simples nos planteamos la posibilidad de tomar un atajo. ¿Para qué esperar a que Irán se dote de la bomba atómica para llegar a un acuerdo similar? ¿No sería más fácil, provechoso, barato y más seguro para la comunidad internacional ofrecerle a Irán hoy lo que está pidiendo a gritos? ¿Si el verdaderamente malvado régimen norcoreano puede ser aceptado como miembro a respetar por la comunidad internacional por qué no puede serlo también una nación democrática – con controles – como la persa? ¿No será también más viable considerando el fracaso cosechado por los neocon en Irak y las más grandes dimensiones geográfica y demográfica iraníes? ¿Pondrá fin el acuerdo con Corea del Norte a la doctrina del eje del mal dando paso de una vez al multilateralismo o será por el contrario una manera de relajar la tensión en un frente para poder concentrar el poderío militar en otro rico en petróleo?