¡Volveremos en verano!

Mimo Titos

La noticia del fin de semana en Madrid no fue la manifestación de la AVT a la que asistieron varios millones de personas, pero no Rajoy por problemas de agenda. Tampoco la proclamación de Zapatero como candidato a la Presidencia del Gobierno por el PSOE, algo absolutamente descontado y objetivo probablemente exitoso y desde luego deseable en extremo tras el enésimo ejemplo de demagogia pepera del sábado.

No, la noticia ha sido el impresionante concierto de Bruce Springsteen en el Palacio de los Deportes el domingo por la noche. Y su despedida anunciando que volverán en verano. De tal manera que las víctimas del lamentable sistema de venta de entradas que se hayan quedado sin verlo hoy en Madrid o mañana en Bilbao, tendrán una nueva oportunidad de disfrutar del mejor espectáculo de rock en oferta en estos tiempos. Como también aquellos que por una u otra razón no pertenezcan (¿todavía?) a la secta springstiniana y no hayan intentado comprarlas.

A estos últimos les diría que un concierto de Springsteen, especialmente con la E Street Band, merece verdaderamente la pena a poco que a uno le guste la música pop-rock y los espectáculos auténticos, en los que el artista se entrega a fondo y el público se entrega aun más.

Pero volvamos a esta noche. Han sido algo más de dos horas de goce total, de comunión perfecta entre el Boss, su banda y las varias decenas de miles de personas que abarrotaban el Palacio, prestas a cantar o dar palmas cuando el Boss lo permitía y a guardar un silencio sepulcral cuando el Jefe lo pedía con un leve gesto. Dos horas de mezcla del nuevo disco – Magic – y de los clásicos de siempre, de puro rock y de mensajes políticos, de ruido infernal y de baladas que te ponían el vello de punta, algo más de dos horas, en fin, absolutamente sensacionales, con un grupo de música que transmite autenticidad y buen rollo, y un público absolutamente entusiasta desde el principio, que conoce las letras incluso de las últimas canciones y que siente auténtica devoción por el más auténtico de los cantautores, de los story-tellers vivos, en activo y en plena forma pese a sus 58 años.

Y encima Bruce viene con mensaje. El título de su último disco, como él mismo se encargó de explicar esta noche en un castellano difícilmente inteligible, apela a los trucos de magia que se nos están haciendo últimamente delante de nuestras narices, por los que tranforman las mentiras en verdades y viceversa. Él lo dice por Estados Unidos, donde los neocon han declarado abiertamente que la realidad ha dejado de importar porque lo que importa es crear una realidad inventada que haga que el gran público compre sus políticas. Pero yo grité “¡va por Acebes!”, para escándalo de mi compañero de butaca, un amigo que cuando yo calzaba pegatinas del PCE, él estilaba las de F/N.

Semejante amistad es un poco como la de Bruce con la E Street Band, cuyos componentes son en su mayoría los amigos del barrio de Bruce, desde los quince años. Gente como Steve Van Zandt (algunos le conocerán por Los Soprano) o Clarence Clemmons, el gigante negro conocido como Big Man, que hace las delicias del público cada vez que agarra el saxo. Son profesionales, músicos como la copa de un pino, pero además amigos, amigos que disfrutan de lo que hacen, del directo, del contacto con el público, y lo transmiten de forma que uno olvida completamente las angustias para comprar las entradas, la mala ubicación en el Palacio y los más de sesenta euros pagados (en reventa se pagaban algunos cientos).Tras la apertura con Radio Nowhere, del último disco, la amistad de varias décadas se materializó en No Surrender, con sus míticas frases “aprendimos más de un disco de tres minutos que lo que nunca aprendimos en el colegio” (we learned more from a three minute record than we ever learned at school), o “hermanos de sangre en una noche tormentosa, con un voto a defender, no hay retirada, no hay rendición” (blood brothers on a stormy night with a vow to defend, no retreat, baby, no surrender).

Los muy cafeteros pueden encontrar el set list completo de anoche aquí: http://www.springsteencorner.com/foro/viewtopic.php?t=28998. Pero no puedo resistir la tentación de comentar la absoluta gozada de haber podido escuchar encadenadas Thunder Road y Born to Run. Hoy era el décimo concierto de Bruce al que asistía en sus múltiples formatos – con la banda, con Sting, Peter Gabriel, Yosu N´Dor y Tracy Chapman en la gira de Amnistía Internacional, sólo o con la Seegers´ band – y siempre, siempre, había salido encantado, pero nunca, nunca, había tenido el privilegio de escuchar mi canción más querida, que me ha acompañado por decisión propia en tantas ocasiones importantes y que por supuesto desgañité de principio a fin, seguida de una obra maestra del rock como Born to Run.

Y de remate Dancing in the Dark y cierre con American Land, una oda a América como tierra prometida pero con estrofa mensaje sobre cómo los inmigrantes que se dejaron la piel contribuyendo a construir América siguen muriendo hoy, en alusión, según explicó, a la “guerra innecesaria” en la que su país está embarcado (letra completa aquí:  http://www.springsteenlyrics.com/lyrics/a/americanland.php).

Podría seguir indefinidamente pero no quiero que DC pierda prestigio por mi fijación springstiniana y, por otra parte, los conocedores ya son adeptos y no necesitan que les venga a cantar las maravillas del Boss. Sólo me queda lamentar que el concierto de mañana no haya caído en fiesta para poder asistir y la esperanza de que como ÉL ha dicho en la despedida, seguramente vuelvan a Madrid. Ya se comenta que tocará en el Camp Nou el 19 de julio: anímense porque hay pocos espectáculos así.

Nuevo semana, nuevo lunes, nuevo cruce de declaraciones Acebes-Pepiño, con Fedeguico clamando de nuevo desde las ondas a propósito de no se qué nueva ficción escandalosa de Pedro Jeta desde el in-mundo. Pero que me quiten lo bailao, nunca mejor dicho: Screen door slams, Mary´s dress sways. Like a vision she dances across the porch as the radio plays. Roy Orbison singing for the lonely, hey that´s me and I want you only… don’t turn me home again, I just can’t face myself alone again.
(lyrics and audio at
http://brucespringsteen.net/songs/ThunderRoad.html).