¡Viva la alternativa!

Millán Gómez

“Uhmmmm, ehmmmmm, es que me ha pasado una cosa verdaderamente notable, que lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”. Cuando uno lee esta sentencia se imagina a cualquiera de nosotros cuando éramos más jóvenes al ser interpelados por un profesor en un momento en el que estábamos despistados hablando con el compañero, haciendo dibujos o la alineación del Real Madrid para el próximo fin de semana. Pero no. La respuesta, en este caso, es de Mariano Rajoy, registrador de la propiedad y previsible Presidente del Gobierno de España en 2012. Cuando los expertos no solo hablan de crisis económica sino que también denuncian una crisis de valores están en lo cierto. Solo así se puede explicar que la alternativa política a un gobierno desgastado y superado por la situación sea el autor de semejante frase. Si tienen la oportunidad, véanlo a través de esa ventana al mundo llamada YouTube. Hay que reírse por no llorar.

La situación es marxista, pero no de Karl Marx sino de Groucho. Una joven le formula una pregunta al presidente del PP y éste, en un alarde de claridad de ideas y confianza en sus planteamientos, empieza a rebuscar con torpeza entre sus apuntes. Cuando es consciente del ridículo se pone aún más nervioso y es cuando proclama la sentencia histórica sin sentido alguno que da comienzo a este artículo. ¿Necesita el señor Rajoy leer lo que tiene escrito para responder a grosso modo a una pregunta tan general como es su programa para el empleo juvenil? ¿Si la ha escrito hace escasos segundos por qué ya no sabe qué decir? ¿Estamos ante un brote de amnesia repentina?

Lo que sí está claro es que estamos ante un ridículo mayestático de quien probablemente tome las decisiones últimas de este país en poco más de 365 días. ¡Lo que tendríamos que escuchar y leer si el protagonista de esta historia hubiese sido Zapatero! Imagínenselo por un momento. Bien, olvídenlo ya porque sería sencillamente infumable. Darían ganas de emigrar. A Alemania, por ejemplo.  

Esta anécdota, que refleja perfectamente lo que es Rajoy, evidentemente da alas a Zapatero pero perjudica notablemente la imagen de la ya decaída clase política española. La firma del pacto social con los sindicatos y la patronal, así como las alabanzas que la canciller alemana Angela Merkel (hasta hace unos días modelo para la derecha mediática española) ha realizado hacia Zapatero mejoran la imagen de nuestro gobierno, aunque lógicamente no lo suficiente como para que desde Moncloa presuman de gozar de una buena imagen pública.

Probablemente, estamos ante un gobierno que hay que cambiar. El problema es quien viene después. Rajoy no ha demostrado en ningún momento la más mínima capacidad para afrontar la situación de crisis que este país está viviendo. Nadie es capaz de resumir en breves líneas sus iniciativas. Es lo menos que se espera de alguien que aspira a gobernar España. Esta semana una joven mostró sin querer la verdadera cara de la alternativa política de nuestro país. Lo dicho, dan ganas de coger las maletas. Y más aún cuando desde ciertos círculos mediáticos se intenta apoyar que en un futuro a medio plazo el candidato del PP a La Moncloa sea ese señor que gobierna Galicia, pero que durante el mes de enero se ha pasado 17 días fuera de la tierra que dice gestionar. La oposición gallega dice que Feijóo gobierna mal. Se equivocan. El problema radica en que no gobierna, lo que es todavía peor.