¡Cóñoles con la partenogénesis rameada!

Ceferina Rojo Pazos

Buenos días tengan todos ustedes y permítanme que me desahogue dando razón de los tristes momentos que estamos pasando yo y el Vicente, mi marido me consta, a causa de la desgracia que tuvo nuestro Pocholo. De niña casi no tuve escuela porque era mayor de cinco hermanos y me tocaba cuidarlos, eso es la pena que tengo, con lo que me a mi me gustaría ser enfermera o maestra, pero ya lo ven, luego, cuando a poco de casados emigramos a Navarra ya fui a una escuela de adultos y aprendí lo poco que de lectura y caligrafía que sé. Desde que por casualidad me metí en el Debate Callejero, va para más de un año o a lo mejor ya para cerca de dos, aprendí de política más que en el resto de mi vida. Les leo a diario y aprendo una barbaridad porque son ustedes muy listos y muy instruidos, y si no escribo más es por respeto y vergüenza de codearme con gente tan alcurniada de pluma. Charlar con ustedes aunque sea desde lejos me es un remedio para los disgustos y en lo tal estoy, pero lo cortés no quita lo valiente y con las mismas digo que no me gusta ni una pizca que ustedes lleven tres días a vueltas con el señor Imaz, que me parece de fiar y siento tanto como ustedes que se haya marchado, pero tres días seguidos son una demasía, en cambio ni una palabra dijeron a cuenta del toro de Tordesillas, que lo vi por la tele en el programa del Lucas acribillado por lanzadas y a eso no hay derecho. Bueno, pues que debido a los percances de Pocholo llevo tres días que no se los deseo ni al peor enemigo, ni a la mismísima señora Sebastiana, por éstas que son cruces. ¿O no se llama Sebastiana esa de la cara amarga que salió en los últimos 59 segundos arreándole caña a don Jose María Rodríguez Zapatero como si él tuviera la culpa de todo, hasta de la cara de amargada que la señorita tiene? Se me suben los colores de sólo pensarlo, pero dado que estamos como en familia digo lo que dice mi Vicente nada más verla por el aparato:

”Lo que le pasa a ésa es que está mal follada”

Ustedes perdonen la grosería, que después de todo no es nada en comparación de las que suelta don Averlas y se lo consienten. Si está mal follada, con dispensa de la palabra, no será por falta de quien que le alegre los bajos, pues guapa sí que lo es. Lo que pasa es que le guarda unos rencores al señor Zapatero que ni le gana el señor Federico de la Cope y es más de derechas que doña Curry Valenzuela cuando la veo por el Plus en la Telemadrid y más torticera que un tal Ignacio Camacho que me pone de los nervios cuando lo escucho por la radio Cero.Más...

Pues sí, como les venía diciendo, hace tres días, a la anochecida llegaba de dar un paseo para la artrosis y me encontré a la puerta del portal, en una esquina,  un rebujo de lana, pero le di con un pie ¿y qué creen que era? Era Pocholo, que se conoce que había caído por la ventana del segundo piso, donde tienen ustedes su casa para lo que gusten, y se conoce que caminó hasta allí arrastrándose cómo pudo o porque alguien lo llevó. Lo cogí, lo besé en la nuca, movió los ojiños y me dijo que estaba muy malito. Bueno, decir no me dijo nada, es que yo sé leerle las miradas. Le pasé una mano por la columna y entonces Pocholo puso el rabo para abajo, entre las piernas, y eso es señal de que algo le dolía. Otra vez le pase la mano por el lomo y no se arqueó, cuando se arquea para arriba es que te da las gracias y que sigas acariciándolo. De primeras pensé que el gato tenía todos los huesos de la columna partidos, se me deslomó la criatura, pensé. Total, que llegó mi marido de la fábrica, que hace turno de tarde, y al enterarse se echó a llorar como una magdalena. Lo llevamos a una clínica de urgencias, pues ya era de noche, y las radiografías dieron que tenía rota una clavícula y el veterinario se nos llevó media paga del Vicente, pero la doy por bien empleada. Los gatos debían estar en la Seguridad Social, si los midiéramos por los sentimientos un gato es más persona que el Buesa ése, que de mal encarado da miedo con sólo mirarlo desde lejos o por la tele. Ni Pocholo ni ningún animal, quiá, le haría al amo eso que hizo la señora Rosa, que no me acuerdo del apellido, con el señor Zapatero, que la crió a su pecho y miren cómo se las pagó. Un día sí y otro también poniéndolo a caer de un burro. Ah, sí, Rosa Díaz, ¡qué mala mujer!, peor que la carne del pescuezo, como que me llamo Ceferina que es de lo peorcito, todo maldad, ahora va a hacer un partido por cargarse al señor Zapatero, aviada está si eso es lo que procura. Y ahí tenemos de socio con la señora Rosa Díaz a ése que ustedes le dicen filósofo y que tampoco me acuerdo del nombre, ¡qué cabeza la mía!, sí, hombre, ése que es chaparro y canijo y se parece a uno que hace años salió borracho por la televisión, pues a ése que ustedes le llaman filósofo yo le llamo mamarracho y me quedo tan pancha, como que me llamo Ceferina. Por las trazas y la vestimenta me parecía de izquierdas pero ahora se ha juntada con la señora Rosa y con el Buesa y el otro día le escuché declarar que no era de derechas ni de izquierdas, y que quien tal cosa dice es un cobarde que es no se atreve a reconocerse desertor de las izquierdas. Menos mal que no hay mal que por bien no venga que dijo el otro y los del nuevo partido ya empezaron a tirarse los platos a las cabezas entre sí y ni la Cope ni Mayor Oreja se ajuntan con ellos y hasta Basta Ya y el Foro de Ermua andan de gresca. Lo que no consiguió el Debate Callejero en años lo consiguieron ellos en unos meses, es que aparte de malvados son bobos, como digo una cosa digo la otra y me quedo tan pancha. Ahora que para decir una cosa y la otra y quedarse tan panchos nada mejor que ésos de la derechona que ustedes les llaman, que hoy dicen una cosa y mañana la otra, y lo que era bueno cuando estaban en el Gobierno es malo cuando no están. Lo mismo dicen que es una barbaridad y una traición el plan de paz del señor Zapatero como antes decían que era una maravilla el plan del señorito Aznar. Hombre, sin ir más lejos, mismamente anteayer van unos desaforados y queman un retrato del Rey, ¿y qué? No digo que quemar un retrato de nadie esté ni medio bien y más cuando por la calor los montes arden como pavesas, pero de eso a ponerse hechos unos basiliscos como se puso la derechona no guarda correspondencia ni mesura. Si el rey está donde está es debido a su cara bonita, él y toda la familia y los hijos de los hijos de los hijos ahí los tienen per sécula a casa y mantel, y si hoy le queman un retrato mañana le regalan un yate o mata un oso borracho, el que algo quiere algo le cuesta y ponerle fuego a un papel es bien pequeño precio. Cuando una revista dieron a los príncipes haciendo cochinadas y el fiscal general quiso pararlo, el señor Rajoy y el séquito se echaron las manos a la cabeza, porque la libertad de expresión es un derecho fundamental, ¿ven cuánto se aprende en el Debate Callejero? Pues sí, esto de la libertad de expresión y de derecho fundamental lo aprendí leyéndoles a ustedes. Cuando ahora esos locos han quemado la foto, los mismos de siempre empezaron a embarullar y meter lío con que el señor Zapatero lo había consentido y que no había detenido a los causantes de la ofensa al rey, vamos, que ya no les importaba la libertad de expresión, es que esos tipos son tan falsos que no hay por dónde cogerlos, se los regalo enteritos a don Fernando y a don Latinmunich. Y que me estoy perdiendo, a ver si pillo la ruta y el rumbo. 

Le preguntamos al señor veterinario de las urgencias si se nos moría Pocholo y dijo que no, que los gatos tienen siete vidas y que lo que le pasó se debe a que cayó de un segundo piso y no le dio tiempo de colocarse para caer de pie, si se desplomara desde un cuarto o de más arriba entonces seguro que no le pasaba nada. Y al oírle eso de que no tuvo tiempo de ponerse de pie pensé en los políticos como el señor Rajoy que se ocupan de los problemas del pueblo sólo de boquilla y en vísperas de elecciones, a buenas horas, mangas verdes, que seré ignorante pero no boba, ¿qué hicieron ellos a favor de los pobres cuando estuvieron ocho años en el gallito? Ocasión tuvieron pero cuando no les queda tiempo quieren caer de pie, ya verán qué tortazo se pegan. 

Hoy viene mi hijo, que es médico de familia en Tudela, a pasar el fin de semana con nosotros y de paso me corrige las faltas de ortografía, pero palabras ni una, que no lo dejo, cada cual escribe a su manera y no como el Salaberria y el Permafrost, que son personas leídas, ni como la Victoria Prego, que ni sé lo que es. Esta mañana, cuando salí a comprar el pan y El País compré también El Mundo para comprobar cuánto hay de cierto en lo que Permafrost contó del señor Pedro J. Ramírez. Y dio la casualidad que empecé con el mundo leyendo un escrito de la señora Victoria Prego, que cuando la veo por la televisión es que estoy viendo talmente a una maruja como una de nosotras. Ponía el escrito que

“Ya no tienen reputación, las palabras. Han ido perdiendo poco a poco, hasta hacer de su desprecio una declaración de principios y de modernidad, la consideración que han merecido desde entonces, de cuando los humanos consiguieron parecerse a Dios. Porque era eso o no era nada. O el significado de las cosas torpemente señaladas y luego comprendidas y amadas pero nunca dominadas, o la cortedad de vidas sin memoria, sin proyectos, sin pactos, sin rencores también, sin dudas y sin venganzas. Tiramos los individuos al principio, vaya usted a saber por qué, por una trocha vertiginosa y fuimos dando a las cosas significados cambiantes según pasaba el tiempo, el frío, el aire, los ruidos, los otros. Desde entonces, millones de años, las palabras vienen despojándose de lo sobrante para su ser y sus sobras se reagrupan despacio hasta que amasan una palabra nueva que se pone en pie al lado de la otra, muy parecida, casi igual, pero distinta a la primera, capaz de evocar más de un algo pero menos de otro algo que ya evocaba la anterior. Es una partenogénesis rameada y sin fin, sobre una trama de sonidos tan iguales y tan levemente distintos como las palabras”.

Jolines, y al llegar a eso de la partenogénesis rameada paré en seco y tiré el periódico a la basura. Por eso dije que quiero escribir a mi manera, que a mi hijo ni se le ocurra meter en lo mío lo de la partenogémesis rameada, es que me muero de vergüenza y yo no sería yo y a más que no me gusta vestirme con galas de la señora Prego. Una es lo que es y no lo que aparenta. ¡Cóñoles con la partenogénesis rameada!, es que lo leo y no lo creo. Ahora que caigo, ¿la señora Victoria Prego no era aquélla que cuando mandaba don Felipe González le hacía unas reverencias que semejaba el señor Victoriano Fernández Asís cuando entrevistaba a un ministro de Franco?. De don Victoriano me acuerdo bien, porque era gallego y de cerca de mi pueblo. Pues por la presente vaya con la señora Prego, más de derechas que don Zaplana y además diciendo partenogénesis rameada, hay que amolarse con la individua. Ay, que mi Pocholo está mejorcito, ayayay que resucita, de un salto se ha subido al regazo de mi marido que está dormido en el sofá y de otro salto pasó a la mesa camilla y de otro se puso encima del respaldo de la silla y está peinándome con una patita, me gusta sentirlo detrás, en la nuca y me está pidiendo mimos, tengo que dejarles, es tan bueno que se puso bueno de verme entretenida, despreocupada y riéndome con lo de la partenogénesis rameada, mi Pocholo es un bendito y tan callejero como este Debate Callejero, despierta, Vicente, que el niño se puso bueno, no te lo pierdas, ¡cóñoles con la partenogénesis rameada! 

Queden con Dios.

Nota del administrador del blog: Este artículo  se escribió para ser publicado el domingo 16, pero los problemas técnicos que por aquellas fechas aquejaban al blog impidieron su publicación aquel día.  Pido disculpas a la autora.