Please, give me a Revolution!

Senyor_J

You say you want a Revolution

Well, you know

We all want to change the world

You tell me that it’s evolution

Well, you know

We all want to change the world

(  The Beatles)

Han transcurrido veinte días clave de septiembre durante los cuales se ha asistido a eventos de una magnitud histórica, por no decir mítica. No existen precedentes en España ni en casi ningún país de un proceso de secesión de un Estado como el que se ha iniciado en Cataluña. Lo máximo que habíamos visto por estos lares, hace ya cerca de 100 años, fueron un par de alocuciones mediante las que Lluís Companys anunciaba un espacio propio de soberanía, pero jamás se le había ocurrido a un parlamento regional cuestionar la integridad del país mediante la convocatoria de un referéndum de autodeterminación, ni aun menos formalizar una ley de transitoriedad para el momento en que surja el nuevo estado y este no esté amparado por Constitución alguna. Imposible entrar en todo lo sucedido, pero no tanto arrojar unas cuantas ideas dispersas al respecto. Sigue leyendo

Rajoy: inteligencia y mano izquierda

LBNL

Es claro que el referendun independentista catalán es ilegal por inconstitucional, tal y como ha decretado el Tribunal Constitucional y que, por tanto, no puede celebrarse. Los jueces y fiscales competentes y el Gobierno deben hacer todo lo posible para impedirlo. Lo están haciendo y lo seguirán haciendo hasta el 1-O por lo que el referendum no se celebrará. La única incertidumbre es cuánta gente será detenida y cuántas trifulcas y tumultos tendrán lugar cuando la policía, incluídos los Mossos y la urbana de Barcelona, impidan el paso a los locales que la Generalitat y los alcaldes sediciosos habrán habilitado para el voto. Es falaz el argumento de que España no permite la expresión democrática porque sin ley no hay democracia. La Generalitat, que hoy recurrirá ante el Constitucional la intervención de cuentas, niega al mismo Constitucional su papel de intérprete máximo de la Constitución, de la que nace la legitmidad democrática de la Generalitat. Hasta aquí todo claro. El problema es que ganaremos la batalla legal – impedir el referendum – pero bien podemos perder la batalla política, sobre todo en Cataluña y en el extranjero. De ahí la necesidad de apurar la inteligencia y administrar la fuerza del Estado de Derecho con mano izquierda. En suma, no basta con impedir el referendum sino que es indispensable evitar que los independentistas consigan sumar apoyos, su verdadero objetivo, para estar en mejores condiciones de ganar el pulso la próxima vez.

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Ni contigo ni contra ti

David Rodríguez

Finalmente, y tras un debate que ha alcanzado buenas dosis de esperpento, el Parlament de Catalunya ha aprobado la realización del autodenominado ‘referéndum’ de independencia para el día 1 de octubre. Ahora sí, el gobierno de la Generalitat se ha situado en el ámbito de la desobediencia declarada, ignorando de manera explícita el conjunto de la legislación, no sólo la española derivada de la Constitución, sino también la propia catalana amparada en el Estatut. El choque de trenes está servido, y el desenlace sigue siendo incierto. Sigue leyendo

La Diada del “madurazo” “indepe”

LBNL

Porque eso, un golpe institucional zafio, es lo que vivimos la semana pasada en Cataluña, protagonizado por unos señores mejor vestidos y superficialmente menos subdesarrollados que el hijo pródigo chavista, pero a la fin y a la postre tan poco respetuosos con los principios básicos de la democracia como aquél. Puigdemont volvió a dejarlo claro en su mensaje “institucional” ante la Diada: no reconoce más autoridad que la del Parlament. De ahí que me refiera a él por su apellido, no precedido por el título democrático de President, que deriva del Estatut y de la Constitución española de 1978: no merece respeto institucional quien no respeta la legalidad, que es la base primigenia de la democracia. En lo referente a todo lo que rebase el marco legal para el que fue elegido, las decisiones de Puigdemont y sus adláteres valen lo mismo que si las adopto yo, o cualquiera. Y en la medida en la que violen la ley, acarrean sanción, administrativa o penal, según dictaminen los jueces competentes al efecto. Lo mismo vale para el Parlament. Es el órgano democrático catalán por excelencia para todo aquello en lo que es competente. Como no tiene competencia consitucional para convocar un referendum unilateral de independencia, su legitimidad es nula. Por mucho que se empeñe Puigdemont.

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Los laureles electos

Guridi

¿Qué es democracia? Porque con la democracia pasa como con la ciencia-ficción, es más fácil decir lo que no es, que acotar lo que es.

Democracia no es sólo poner unas urnas y hacer que la gente vote. El mundo rebosa de ejemplos de sufragios hechos para consolidar al tirano de turno. Las urnas importan, son imprescindibles, pero no son lo único que es democrático.  Sigue leyendo